Un diario de conciertos

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Phil Grijuela & The Blackbirds, Scala & Kolacny Brothers, Corizonas, Sharon Jones & The Dap Kings, Slim Cessna´s Autoclub, Los Enemigos, Loquillo (Santander-Logroño, 02-08/01/12)

En Si la tocas otra vez le hemos dado la bienvenida al 2012 con una memorable primera semana de siete conciertos que han convertido mis tímpanos en potito de bebé.

PHIL GRIJUELA & THE BLACKBIRDS (Sala Blackbird, Santander, 02/01/12)

Si estás un lunes por la noche en Santander, apuesta lo que quieras a que no vas a encontrar un plan mejor que ir a ver a Phil Grijuela & The Blackbirds en la sala (valga la redundancia) Blackbird. Y si es un lunes 2 de enero como me pilló a mí en la ciudad cántabra, ni te cuento. No tenemos tradición de bandas de bar residentes en este país, y es una pena, porque en bares como el Blackbird se curtieron grupos como la E Street Band en su día, haciendo disfrutar a parroquias de cincuenta personas y aprendiendo el oficio en el camino.

De Springsteen precisamente fueron varios de los temas que se escucharon aquella noche en ese bar: dos crowdpleasers previsibles (Glory days, Cadillac ranch) y una pieza algo más exótica, From small things (Big things one day come), las tres ejecutadas con brío por el cuarteto que comanda un Grijuela de garganta arañada. Debería aprender la lección del mismo Bruce y cuidársela un poco, que luego todo pasa factura. También sonaron estándares de la Creedence, de los Stones… en fin, nada rupturista, pero es que si la rueda está inventada, para qué la vas a reinventar. Seguro que todos los que estábamos allí aquel lunes obtuvimos todo lo que habíamos ido a buscar. Y seguro también que, si viviera en Santander, sería un cliente fijo de ese bar.

SCALA & KOLACNY BROTHERS (Palacio de festivales, Santander, 05/01/12)

La “satisfacción garantizada” de los Blackbirds no se aplica al otro concierto que vi aquella semana en Santander. El coro femenino belga Scala, dirigido por los hermanos Kolacny, se ha hecho conocido versionando temas pop anglosajones con una pátina de grandilocuencia clásica estomagante. Digo conocido pero en realidad debería decir conocidillo: el director del coro alardea de logros tan notables como haber colocado una de sus versiones en el trailer de La red social, ahí es nada…

El resultado no satisface a los puristas de ninguno de los dos géneros. Vale, es gracioso oír versiones de Radiohead o Coldplay cantadas por veinte chicas, pero solo eso: gracioso. Y la broma se hace pesada al cabo de media hora. El director sobreactuaba con ganas, como si estuviera pintando un cuadro imaginario con aerosol, pero se agradecía porque de las pavisosas coristas belgas solo puedo decir una cosa (una que, vaya en mi descargo, salió de la boca de mi acompañante femenina en mitad de aquel tedioso recital): “esas chicas necesitan un buen po%$@zo”.

Por rescatar algo de la hora y media de tortura, las aplicadas versiones del Cumpleaños total de Los Planetas o del Clandestino de Manu Chao estaban mejor vocalizadas de lo que nunca lo hicieron sus intérpretes originales.

Scala & Kolacny Brothers: un espectáculo a evitar.

CORIZONAS (Palacio de deportes, Logroño, 06/01/12)



SHARON JONES & THE DAP KINGS (Palacio de deportes, Logroño, 06/01/12)



SLIM CESSNA´S AUTOCLUB (Palacio de deportes, Logroño, 07/01/12)


LOS ENEMIGOS (Palacio de deportes, Logroño, 07/01/12)


LOQUILLO (Teatro Bretón, Logroño, 08/01/12)


Las crónicas perdidas: Andrés Calamaro, M-Clan

Vale, sí, ya lo sé. Antes de que lo digáis vosotros, lo digo yo: este blog ha bajado el listón. Estas “crónicas perdidas” no están a la altura de sus predecesoras en lo que a calidad literaria se refiere. Tengo la cabeza en otra parte, y me temo que va a seguir allí durante unos meses más. Mis disculpas: no soy ubicuo, sino finito (en un sentido figurado, desgraciadamente).

Siempre es interesante ver conciertos en provincias, en ciudades que a priori no son “plazas fuertes”, porque ahí se ve de qué pasta están hechos los artistas: si salen a cumplir o a darlo todo en cualquier circunstancia. Este fin de semana he visto un ejemplo de cada caso en la ciudad de Santander.

ANDRÉS CALAMARO (Palacio de Festivales, Santander, 05/05/11)

Calamaro arrancaba su nueva gira española en esta ciudad, pero el bolo fue un pequeño pinchazo: se vendieron apenas la mitad de las 1600 butacas que tiene el recinto. Quizá molesto por esto, Andrés deambuló errático y desganado por el escenario, como si fuera la prueba de sonido, durante buena parte del show. También soltó hermosos gallos y desafinó a placer durante las baladas, como si estuviera por encima del bien y del mal.

Gran parte del repertorio lo conformaron temas poco conocidos, cuya letra tuvo el mismo Andrés que leer en un teleprompter. Sus fans albergaban la esperanza de que la recompensa llegara en los bises en forma de grandes éxitos; lo que no sabían es que el concierto iba a durar 85 minutos pelados (a 40 euros más gastos las mejores entradas) y que se quedarían en el tintero Loco, Flaca, Paloma…

Tampoco el auditorio ayudó a que el público entrara en calor, pues un gran foso separaba a la primera fila del escenario, y ni siquiera los músicos estaban al borde de éste: para que los focos pudieran iluminarlos, tuvieron que retroceder unos metros sobre las tablas e instalar allí la línea de monitores. En el quinto coño, literalmente.

Conclusión: para Andrés Calamaro, no es lo mismo Santander que Madrid o Barcelona.

M-CLAN (Escenario Santander, Santander, 06/05/11)

La otra cara de la moneda la viví al día siguiente con M-Clan. Los murcianos también metieron a 800 personas en la ciudad cántabra, pero en un recinto recién inaugurado de apenas 1000, y con entradas más asequibles que el argentino. Les telonearon los locales Lost in Covers, un excelente duo de versiones que estuvieron casi una hora en el escenario haciendo covers de la Creedence, Simon & Garfunkel o Springsteen. Una selección de temas algo obvia, pero indudablemente eficaz y muy bien ejecutada. Dos guitarras y una voz versátil, no hace falta más.

En cuanto a M-Clan, bueno, he loado sus virtudes infinidad de veces en este blog (la última, el pasado diciembre, con su concierto en la Joy Eslava madrileña). Nunca los había visto en otra ciudad que la capital, y temía que quizá no se entregaran tanto, pero mis temores eran infundados. Resultó ser uno de los mejores conciertos suyos que he visto, y eso es mucho para la banda con el mejor directo del rock español.

Los nuevos miembros han encontrado su hueco después de medio año de gira, y se han puesto al nivel de los metales No Reply en lo que a protagonismo escénico se refiere. Nueve personas saltando en el escenario es digno de verse, y es algo que no ocurría hace dos años con el baterista Oti y el tristemente desaparecido Pascual Saura, muy eficaces pero no tan motivados como antaño.

Pero nadie puede batir a Carlos Tarque. Tiene que ser aterrador compartir escenario con él, porque la música le posee y, si no te golpea con la pandereta o el pie de micro sin quererlo, es muy posible que te salte encima y te viole. Tarque, como la banda, nunca ha estado mejor que ahora, y espero que este estado de gracia quede reflejado en un disco en directo.

En el clímax de Pasos de equilibrista, el cuadro eléctrico del novísimo Escenario Santander petó y nos quedamos todos a oscuras, pero el público siguió aullando el estribillo mientras Tarque nos jaleaba agitando una toalla blanca. Cuando la banda pudo salir de nuevo al escenario para rematar el bis, el cantante afirmó que era “el mejor concierto de la gira hasta ese momento”, y creo que no lo dijo por decir.

Conclusión: M-Clan son la hostia. Y el que desaproveche cualquier ocasión para verlos en directo en esta gira, un pusilánime al que no quiero conocer…

Fotos de Andrés Calamaro por cortesía de Ana Pérez.