Un diario de conciertos

Las crónicas perdidas: Ariel Rot, Igor Paskual

ARIEL ROT (Sala Galileo Galilei, Madrid, 07/04/11)

He perdido ya la cuenta de las veces que he visto a Ariel en directo: con Calamaro, con Tequila, con su banda, en eléctrico, en acústico… Aún así, nunca le había visto en solitario, como se presenta en esta gira Solo Rot que está llevando a cabo ahora.

Y resulta que, aparte de un excelso guitarrista, Ariel también es un pianista competente, así que se basta y se sobra para llenar un escenario como el de la sala Galileo (huelga decir que sólo toca un instrumento por canción, que no tiene edad para ir haciendo el gilipollas a lo Nacho Cano).

Otra curiosidad de esta gira es el repertorio, lleno de caras B de su cancionero. Lo que prueba que en realidad soy un fan de Ariel Rot “de chichinabo”, porque en Galileo tocó varias canciones que yo no había oído en mi vida. Y las que sí conocía bien sonaron distintas, por lo que disfruté bastante de la hora y cuarenta minutos de show.

Ariel, como siempre, recomendable.

IGOR PASKUAL (Sala El Sol, Madrid, 13/04/11)

Hace nueve años vi en la sala El Sol un concierto de Babylon Chat, la banda de entonces de Igor Paskual. Su glam-rock asturiano me divirtió mucho y me propuse seguirles la pista, pero el grupo no duró: Loquillo se llevó a Igor a unos agonizantes Trogloditas como guitarrista y compositor, y lo alejó irremisiblemente de la órbita del rock underground.

Este año Igor ha editado su primer disco en solitario, Equilibrio inestable, una bonita colección de canciones que conforman lo que podríamos llamar un trabajo “de madurez” (aunque tampoco tanto). Como sigue a la vera del Loco, este disco de Igor parece casi un modesto entretenimiento paralelo, siquiera por repercusión.

Lo presentó en una sala El Sol a la mitad de su aforo, es decir, unas 15o personas, de las que al menos la mitad eran invitados. Un pequeño pinchazo, aunque las expectativas tampoco eran altas: al fin y al cabo, Igor ha descuidado su carrera en solitario durante casi una década. Para guardar un poco las apariencias, los encargados de la sala colocaron unas mesitas bajas cabareteras alrededor del escenario: inapropiado para el tipo de concierto que era.

Igor anda desengrasado después de años de no ser frontman pero, quien tuvo, retuvo. Aunque el amaneramiento propio del glam chirría cuando vas para los cuarenta y ya tienes hijos, Igor posee un carisma notable y siempre resulta interesante de mirar. Con sus músicos (es pronto para llamarlos banda por su falta de rodaje conjunto) ejecutó un concierto corto pero potente, que puede llegar a ser brillante si lo trabajan en el escenario unos meses más.

Recomendable en disco y en directo.

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