Un diario de conciertos

Hombres G (Bar Pop´n´Roll, Madrid, 25/06/09)

Quién lo iba a decir: los Hombres G, grupo paradigmático de la “industria” discográfica española, se hace independiente de verdad. Rescindido su contrato con Warner/DRO, el cuarteto ha decidido hacer llegar su música a sus fans por internet, sin intermediarios, a través de su nueva página www.hombresg.tv. Su forma de dar a conocer al mundo su nueva andadura no ha sido menos peculiar: un concierto privado en el bar Pop´n´Roll (propiedad del batería Javi Molina), precedido de una caótica rueda de prensa para la que, en lugar de los medios de comunicación tradicionales, fueron convocados blogueros vocacionales y melómanos como un servidor.

 

 

(Es la una de la mañana y acabo de enterarme de que Michael Jackson ha estirado la pata mientras veíamos a los Hombres G. Siempre consideré a Jacko un lunático sin parangón, pero saber que ya nunca lo veré en directo –como planeaba hacer este mes de agosto- me pone un poco triste. No me apetece seguir escribiendo, mañana terminaré esta crónica).

En 2002 vi por primera vez un concierto de Hombres G. Acababan de reunirse casi de tapadillo después de una década para una gira por Sudamérica, y su único concierto grande en España fue en un festival de pop español en Las Ventas, compartiendo cartel con Jaime Urrutia, Mikel Erentxun y Los Secretos. Llegué una vez comenzado el espectáculo (me perdí el concierto de Urrutia), pero aún así varias personas con desesperación en la mirada me ofrecieron cheques en blanco por mi entrada. No acepté: tenía las mismas ganas que ellos de lograr algo que creía imposible, ver en vivo a Hombres G, cuyas canciones (te gustaran o no) fueron la banda sonora ineludible de todo aquel que fuera niño o adolescente en los ochenta. Pronto quedó claro que el público había llenado la plaza para ver a David Summers y los suyos, por lo que el cierre a manos de los reestructurados Secretos de Álvaro Urquijo resultó, como poco, anticlimático.

Pero la orgía de sonido G llegó en 2003: ahí es donde puedo decir sin pudor que rocé la obsesión. Primero adquirí el preceptivo recopilatorio, pero la selección de canciones no me colmaba, así que a continuación me compré un cofre con toda su discografía. Su gira de reunión se había ampliado a España (había dudas al respecto porque David Summers en solitario no había conseguido hacerse un hueco en la Península Ibérica) y yo volví a verlos en La Riviera, Las Ventas, la Huerta del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares y La Cubierta de Leganés. Todos los recintos estaban llenos y el público mostraba un entusiasmo genuino como pocas veces he visto en conciertos. Este ambiente eléctrico era una buena razón para repetir, como también el repertorio, que contenía el mayor número de “greatest hits” por metro cuadrado que se pueda soñar. Era un recital para quedarse afónico.

 

 

Ya satisfecha mi hambre de Hombres G, volví a verlos cuatro veces más durante el siguiente lustro, dos de ellas en La Riviera y otra en un Vicente Calderón prácticamente lleno (con una ayudita de El Canto del Loco). Los dos nuevos discos publicados contenían buenas canciones a las que, no obstante, les resultaba imposible competir con el bagaje emocional de las escritas en los ochenta. Además, me había comido el pastel con tanta gula (algo muy propio de mi carácter) que, en mi último concierto en 2007, constaté que ya no tenía tantas ganas de seguir cantando El ataque de las chicas cocodrilo o Temblando; así que me concedí a mí mismo un descanso de Hombres G.

Un desconocido tuvo la amabilidad de invitarme al concierto del Pop´n´Roll, y por supuesto acepté de inmediato: quién podía imaginar que algún día iba a obtener beneficios de las horas invertidas en escribir este blog. El productor Carlos Jean, con su característico aspecto de dibujo animado en 3D, hizo las veces de presentador, mientras el grupo intentaba explicar a los doscientos asistentes las razones de su abandono de la industria. La algarabía propia de un bar no ayudó al cuarteto a hacerse entender, por lo que no quedó claro si planean vender su música por internet o regalarla, ni si seguirán fieles al concepto LP o simplemente irán soltando las canciones según las tengan. Yo, la verdad, me quedé con ganas de preguntar si el guitarrista Dani Mezquita sigue trabajando en discográficas (lo que sería algo incoherente), pero la música zanjó el amago de rueda de prensa y ninguno nos quejamos.

Los tres primeros temas eran nuevos. El primero de ellos, de título Separados, es una balada tan característica de David Summers que no necesita registrarla en la Propiedad Intelectual para demostrar su autoría: nadie podría discutírsela. Los dos siguientes eran algo más cañeros, pero no puedo decir gran cosa de ellos porque, tan pronto como Javi Molina cambió las escobillas por las baquetas, su batería era lo único que se oía en todo el bar. Terminada la presentación de temas nuevos (muy llevaderos, por cierto), David Summers hizo valer su conocida campechanía y preguntó al público qué quería escuchar. Así, por petición popular, fueron cayendo Suéltate el pelo, Nassau, Indiana, Me siento bien, Te quiero, Marta tiene un marcapasos, Lo noto, No te escaparás, Venezia, Visite nuestro bar, Sufre mamón y Voy a pasármelo bien, hasta apañar un repertorio de setenta y cinco minutos que obligó a cantar incluso a los blogueros más escépticos. Cierto que no hicieron otra cosa que desordenar su set-list habitual y que no se marcaron ninguna rareza, pero a caballo regalado no se le mira el diente: esas canciones en apariencia tan simples no han perdido su frescura, y aún funcionan como un resorte a la hora de poner de buen humor al personal. Ni siquiera los músicos escapan a sus buenas vibraciones incluso después de un cuarto de siglo tocándolas: desde las primeras filas de un bar puedes ver con claridad cómo David, Dani, Rafa y Javi todavía disfrutan dándoles forma sobre las tablas.

 

 

Mi décimo concierto de Hombres G es uno que no olvidaré: todos cantando en un bar “siento un golpe en el pecho… ha salido el marcapasos entre vísceras y sangre” mientras el autoproclamado Rey del Pop se marcha al otro mundo de un ataque el corazón. La vida es una gigantesca ironía ante la que sólo cabe proclamar “qué cojones, voy a pasármelo bien”.

Jota78

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4 comentarios

  1. Anda, a esto me invitaron a mi también por email pero no pude ir. Desde luego, una convocatoria curiosa, una oportunidad excepcional de disfrutar de los G de cerca, aunque te reconozco que nunca han sido santo de mi devoción… ciao!

    26 junio, 2009 en 5:51 pm

  2. Pingback: Despedida y cierre: ¡Nos vemos en los bares! « Si la tocas otra vez…

  3. Hoy, 28 de octubre, damos un concierto-encuentro gratuito en la Plaza del Hard Rock de Madrid (Colón) Podéis apuntaros al evento de Facebook a través de nuestra web:
    http://hombresg.tv

    abrazos

    28 octubre, 2009 en 3:13 pm

  4. Pingback: Hombres G (Teatro Compac Gran Vía, Madrid, 06/05/10) « Si la tocas otra vez…

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