Un diario de conciertos

La Fuga (Palacio de deportes, Madrid, 29/05/09)

La primera vez que tuve conciencia de la existencia de La Fuga fue en septiembre de 2004, cuando telonearon a Fito & Fitipaldis en Las Ventas. Como no había pantallas no les puse cara, pero sí reconocí algunas de sus canciones como habituales de los bares de rock a los que solía ir, en particular P´aquí p´allá, con cuyo un estribillo empatizábamos todos: “Vivo más de noche que de día, sueño más despierto que dormido, bebo más de lo que debería. Los domingos me suelo jurar que cambiaré de vida”. Me compré el disco en el que aparecía dicho tema, A las doce, pero tampoco puedo decir que lo escuchara mucho. La conclusión que extraje es que La Fuga eran eficaces y monótonos.

 

 

Pero en esa coyuntura en la que muchos amantes del rock español se sintieron algo huérfanos (la disolución de Platero y tú y el lustro sabático de Extremoduro), varios grupos aprovecharon para subir unos peldaños de la escalera e intentaron llenar ese vacío. Curiosamente, los que contaban con integrantes de las bandas originales, como La Inconsciencia o La Gripe, triunfaron menos que aquellos que los emulaban sin sonrojo, como Marea (siguiendo los pasos de Robe) o La Fuga (aproximándose a los Platero en su sonido, aunque exentos del sentido del humor de los bilbaínos). El nombre del cuarteto cántabro empezó a sonar con fuerza, y acabé pagando por verlos en Albacete en noviembre de 2006, en una sala llena a rebosar de caras familiares, las mismas que veía en los bares noche tras noche. Aprecié la capacidad del grupo para conectar con su audiencia y moverla a su antojo; las canciones, sin embargo, seguían sin acelerarme el pulso. Salí de aquel concierto satisfecho, pero sin ninguna prisa por volver a ver a La Fuga.

 

La ocasión se presentó dos años y medio después, en forma de invitación para su concierto en el Palacio de deportes. Estaba asombrado de que la popularidad de la banda hubiera crecido tanto como para llenar aforos de quince mil personas. Es verdad que a veces no me entero de ciertos fenómenos (el año pasado, cuando El Barrio llenaba cuatro veces el Palacio, yo seguía confundiéndolo con El Bicho y El Arrebato), pero que nadie a mi alrededor escuchara nunca a La Fuga no casaba con su supuesto tirón popular. Lo entendí segundos después de entrar al recinto: los teloneros eran dos grupos finalistas de un concurso patrocinado por Jack Daniel´s, que obviamente pagaba la minuta del alquiler del Palacio. Los siete mil espectadores congregados no hubieran evitado que el concierto fuera deficitario para La Fuga, de haber corrido éstos con los gastos. Los grandes telones negros servían tanto para tapar el vacío de público en la grada alta como para proyectar por todas partes el nombre de la marca esponsorizadora. De haberse celebrado en el Madrid Arena, el concierto hubiera rozado el lleno: pero el Palacio sigue siendo un hueso duro de roer para la gran mayoría de los grupos patrios (Barricada y Reincidentes han trasladado su concierto del mes próximo a La Riviera).

 

 

Sólo llegué a ver la actuación del segundo de los dos grupos finalistas del concurso, los maños El muro de Berlín. Aunque su cantante no tiene una voz privilegiada, ni tampoco muy clara la diferencia entre ambigüedad y amaneramiento, el quinteto cumplió competentemente con lo que se esperaba de ellos. Si bien no escaparon al síndrome “digo idioteces porque puedo” tan propio de los músicos primerizos en grandes aforos, tampoco se achantaron por el desinterés del público y lograron mover a las primeras filas. El muro de Berlín es una banda todavía sin identidad propia, que toma prestado de demasiados sitios, aunque al menos elige buenos referentes y los emula con cierta gracia. El tiempo dirá si hay que esperar algo de ellos. Poco antes de las diez se apagaron las luces para recibir a La Fuga. En el hilo musical sonaba AC/DC, una elección bastante atrevida, la verdad (si yo dirigiera una película española de acción, no proyectaría antes un trailer de Jungla de cristal). Los espectadores de pista, adolescentes en su mayoría, empezaron a calentar motores para el “pogo”; mientras los de grada, más talluditos, discutían acaloradamente sobre si debían ver el concierto sentados o de pie. Ganaron los segundos, aunque al par de mastuerzos que sostenían lo contrario nadie les tosió ni se les puso delante, todo sea dicho.

 

Quizá el Palacio estuviera a la mitad de su aforo, pero todos los presentes eran verdaderos fans de La Fuga. Corearon estribillos y jalearon cada frase del cantante entre tema y tema como si hubieran prometido devolverles el dinero de la entrada por ello. La entrega del grupo fue pareja a la de su público: está claro que les encanta subirse ahí arriba, y aunque ninguno de ellos tiene una presencia magnética, no paran quietos, lo cual es suficiente para no quitarles la vista de encima en las dos horas de concierto. Si éste hubiera sido al aire libre, seguro que habría habido quejas de los vecinos por el ruido, porque el volumen era brutal. Ni en el baño podía escapar uno de la tormenta sónica, que lógicamente distorsionaba voces e instrumentos. Maldita la hora en la que se aceptó como una convención que el “rock borrachuzo” no entiende de sutilezas sonoras, que su única misión en este mundo es apabullar, aturdir, noquear, search and destroy… Hasta una balada a piano y voz a la mitad del concierto te hacía fruncir el ceño por la forma en que las notas se estrellaban sin contemplaciones contra tus tímpanos.

 

 

Preveo que a los fans de La Fuga no les va a gustar esta crónica; qué se le va a hacer. Lo peor que tiene la banda es que no compensa la repetición de melodías con unos textos que vuelen alto: anoche perdí la cuenta de las veces que se repiten las palabras “sol”, “luna” y “aceras” en sus estribillos, casi siempre para dibujar imágenes bastante triviales (“¿de dónde sacará la luna las pelas para salir todas las noches?” es la más ocurrente de todas, de ahí que aparezca estampada en camisetas). No es que digan idioteces, es que se expresan como lo haría un adolescente embebido de mala poesía. Su canción-alegato contra la heroína es tan elemental como aquella que hicieron al alimón en los ochenta Coque Malla, Carlos Segarra, Javier Andreu y unos cuantos “piezas” más.

 

 

Imagino que me lo hubiera pasado bomba en un concierto de La Fuga a los dieciocho años. A mis treinta y uno, me da mucha más pereza empezar a beber calimocho en la calle a las siete de la tarde para llegar con el punto al concierto, y tampoco me mola tararear cualquier cosa que me echen sin preguntarme por su sentido. Puedo escuchar Madrid, Negociando gasolina o P´aquí p´allá y apreciar su eficacia como combustible rockero, pero se quedan muy lejos de decirme algo o de conmoverme. Cuando al final del espectáculo vuelve a sonar AC/DC por el hilo musical, el espejismo se esfuma y uno recuerda la diferencia entre ser grande y parecerlo.

 

Jota78

Anuncios

3 comentarios

  1. Guillermo

    Con algunos años, y supongo que muchos conciertos, más que tú a las espaldas te podría hacer algunos comentarios con respecto a tu crónica bastante parecidos a la que tú haces de estos chavales, pero no tengo mucho tiempo para ello. Sólamente decir que si no sabes que “Heroína” no es una canción suya sino que fue un himno de Los Calis allá por los ochenta, tienes menos verguenza tú por escribir de música que ellos por poner Ac Dc al principio y al final de sus conciertos. Primero andar, para luego poder correr. Si no sabes lo básico…

    3 junio, 2009 en 10:22 am

  2. Jota78

    ¡Touchè!

    3 junio, 2009 en 10:38 pm

  3. mar

    El tono de tu crítica es de todo menos profesional. No se de donde has salido ni en que te basas cuando haces este tipo de crítica pero sinceramente, das pena. No soy fan de La Fuga pero estuve en ese concierto y tengo la sensación que tu y yo no vimos lo mismo…

    27 julio, 2009 en 2:49 pm

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s