Un diario de conciertos

La noche de los números 1 de Cadena 100: Manolo García, Jarabe de Palo, Amaral (Palacio de deportes, Madrid, 25/04/09)

La noche íntegra en un vídeo ¡de tres horas!:

 

No escucho la radio ni veo canales musicales, así que me resulta difícil distinguir entre Los 40, Cadena 100 o MTV: todo me parece la misma mierda. Sí sé que todos ellos celebran cada año eventos promocionales y/o benéficos con unos cuantos artistas carne de radiofórmula. Las actuaciones suelen ser breves y el cartel resulta más atractivo por su cantidad que por su calidad, así que nunca me he animado a pagar por asistir a uno de estos eventos. En 2005 me invitaron al MTV Day, en el que pude ver a un Bunbury en horas bajas (a punto de disolver el Huracán Ambulante) y a Shakira de cerca: no puedo quejarme. En esta ocasión mi amigo Diego me invitó a acompañarlo a La Noche de los números 1 de Cadena 100, y la oferta era irresistible porque, aparte de que siempre me alegro de ver a mi amigo, me brindaba la oportunidad única de hablar de Amaia Montero en este blog, un personaje que me fascina (mi sueño, de todos modos, es verla en un festival en el que también actúe La nueva Oreja de Van Gogh, para comprobar quién sale antes al escenario y le pisa las canciones al otro).

 

Pero como todos nos volvemos algo indolentes cuando nos regalan algo en lugar de pagar por ello, no entramos en el Palacio hasta ochenta minutos después de la temprana hora de inicio del espectáculo, las ocho de la tarde. Para mi decepción y la vuestra, no puedo hablaros de Amaia Montero porque no la vi. El grupo que empezaba su actuación cuando entramos en el recinto era Amaral, no anunciados en el cartel. El Palacio estaba tan lleno como siempre, esta vez de un público bastante ecléctico y sin prejuicios de ningún tipo a la hora de cantar los estribillos de todos los grupos. El dúo zaragozano va sobrado de eso, de estribillos, por lo que en sus escasos cuarenta minutos de actuación tuvieron varias ocasiones de agitar a las masas. Es fácil encontrarle pegas a los discos de Amaral, la primera de ellas lo aburridos que son: pero tienen un directo sin mácula, de gran potencia, gracias sobre todo a la electrizante entrega de Eva (impactante el contraste entre su cara de niña buena y esos vestidos de trabajadora de la calle Montera…). Por azares de la vida y los festivales, esta era mi cuarta ocasión de ver en vivo a Amaral, y si alguna vez hay una quinta la recibiré con agrado. Un consejo para Juan Aguirre: pórtate bien y sé agradecido, porque a ella le basta con poner el prefijo “Eva” en el nombre del grupo para tirar adelante sola y que las cosas sigan igual. A caballo regalado no se le mira el diente.

 

 

Entre actuación y actuación hubo que padecer las estupideces de algunos presentadores radiofónicos algo crecidos sobre el escenario, lo típico en estos actos. No sé por qué se empeñan siempre en azuzar a gritos al público como si fueran Fofito y Milikito hablándole a una clase de preescolar. Para mi alivio, el escenario estaba en realidad dividido en tres escenarios más pequeños, por lo que el cambio de uno a otro era bastante ligero. Apenas diez minutos después de despedirse Amaral ya empezaban a tocar Jarabe de Palo. Curiosa la nueva estética de Pau Donés, engominado y con una levita negra que le va a hacer pasar buenos ratos este agosto en los pueblos del centro de la Península. La tan cacareada “vuelta de tuerca” que le ha dado a sus canciones funciona mejor en unos casos que en otros: las que se escoran hacia el swing o el ska tienen más gracia que las que beben del son cubano, algo pegajosas. La buena noticia es que dichos arreglos han logrado lo imposible, que Bonito y Depende parezcan dos canciones distintas: Pau podrá ya retirar la demanda por autoplagio. A Jarabe de Palo tampoco le han faltado nunca estribillos, y sumado eso a una banda entregada (el saxofonista negro se marcó un bailecito antológico. Por cierto, al hombre lo vimos después cogiendo el metro con su chica y su instrumento… Un taxi para los músicos, caramba), el mini-recital del grupo de Pau Donés cumplió el objetivo de impedir que la fiesta decayera. Si dos horas de Jarabe de Palo serán estomagantes, eso ya no lo sé.

 

Entre cambio y cambio de escenario hubo una breve actuación acústica de un trío llamado The Fingers, que interpretaron una canción que al parecer suena en un anuncio (así los presentó el idiota vociferante de turno). Supongo que el despiadado manager del grupo les hizo creer que aquello era bueno para su carrera, pero lo cierto es que la actuación pareció fuera de lugar. También nos clavaron un video de Manos Unidas que explicaba a dónde iba a parar la recaudación de la gala: fue entonces cuando supe por primera vez que era benéfica, y sentí una (leve) punzada de remordimiento por no haber pagado.

 

El último artista de la noche era Manolo García. De haberlo sabido entonces (aún albergaba la esperanza de ver a Amaia), a lo mejor me hubiera marchado pronto, porque tengo enormes prejuicios hacia el cantante albaceteño. O los tenía. Lo que está fuera de toda discusión es que su música, repetitiva y monocorde, es el más inexplicable caso de éxito masivo de la historia del pop español; y que el campechano Manolo no da el perfil de estrella bigger than life que uno quiere ver encima del escenario. De ahí que los cuarenta minutos de actuación del ex-Último de la Fila me dejaran literalmente boquiabierto. El tipo saltó al escenario fuera de sí, comportándose como un cocainómano que se hubiera caído en una marmita de farlopa (por favor, que nadie deje un mensaje insultándome por llamar a Manolo García drogadicto: no digo que lo sea, sólo que se comportaba como tal). Viéndolo cruzar la pasarela central a saltos mientras agitaba en su mano el palo de micro, me pareció estar contemplando a un resurrecto John Belushi. La sorpresa, por tanto, fue grande y grata. A Manolo no parece importarle que su comportamiento sobre las tablas no tenga un carajo que ver con el espíritu de su música, por lo que da la impresión de que la banda va por su lado mientras un loco se ha encaramado al escenario para hacer de las suyas. Lanzando su chaqueta a las primeras filas, subiéndose a las torres de bafles, agarrando el micro con los dientes mientras toca la guitarra o corriendo incansablemente de un extremo a otro del escenario, el bueno de Manolo me arrancó más de una sonrisa. Los dos temas de El Último de la Fila que sonaron, Insurrección y A San Fernando, provocaron el delirio colectivo, sobre todo cuando el cantante saltó la valla que lo separaba del público, se cruzó el Palacio dando botes y se encaramó a una de las escalinatas de grada. Llegados a este punto, tuve que reconocer que cualquier actuación después de la de Manolo hubiera resultado anticlimática. Era justo que él cerrara la gala.

 

No, no es Andrés Pajares:

 

 

El disparatado paseo de Manolo desplazó la atención del escenario a la pista, por lo que pocos repararon en que una andrógina bailarina se había arrancado con un número al estilo de los de ¡Fama: a bailar!, con lo que ya eran tres los elementos del espectáculo dándose de tortas en cuanto a intención y estilo. Cuando Manolo volvió a subir a la pasarela, la contorsionista y él fueron a su bola mientras los músicos ejecutaban una de esas letanías tan típicas del artista. Sentí de veras que el show se acabara porque lágrimas de risa amenazaban ya con rodar por mis mejillas. No creo que haya un ser humano capaz de mantener ese ritmo endiablado durante dos horas de concierto, pero Manolo García me dejó con la duda y no descarto resolverla algún día, pagando por verle. Su sentido del espectáculo es tan enloquecido que no me sorprendería verlo llegar a lomos de un elefante.

 

Impagable la dedicatoria al pequeño ganadero…

 

 

En cuanto a Amaia Montero… Bueno, no se me volverá a escapar, tranquilos. Permanezcan atentos.

 

Jota78

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11 comentarios

  1. Adrian

    Repetitivo y monocorde? Sabes lo que significa monocorde? No tienes ni puta idea de musica chaval. A ver si escuchamos un poquito más y nos flipamos un poquito menos. Un saludo

    28 abril, 2009 en 3:01 pm

  2. Megg

    Buenas tardes. Chico, has hecho una crítica diametralmente opuesta a la que yo habría hecho, creo que tienes poca información musical, y oído, menos, Amaia Montero fué lo peor de la noche con diferencia, y su compañero Tizianno desafinó…lástima que no la pudieras escuchar antes de hacer esta crítica tan desagradable. Respecto a cómo descalificas a Eva Amaral y su atuendo, creo que te quedas una vez más en la superfície, esos chicos aburridos han teloneado y versionado a Dylan, ha representado a España en el cumpleaños de Nelson Mandela compartiendo cartel con las más grandes figuras internacionales de la música, por no hablar de la infinidad de premios de gran prestigio que reciben con cada trabajo que editan…chico, ponte las pilas que te hace falta, y sobretodo, aprende a criticar con respeto y con argumentos. Bona tarda

    28 abril, 2009 en 7:06 pm

  3. eBrowne

    ¡Jajaja!

    29 abril, 2009 en 5:13 pm

  4. Pilar

    Que crítica tan detallada!! Casi de acuerdo contigo, yo pude ver el concierto entero y también por invitación. Amaia Montero fue lo peor de la noche, su directo es terrible, desafina y por Dios que deje de hacerse operaciones de estética porque parece ya otra persona. Amaral son muy aburridos en directo, pero Eva tiene una voz magnifica, no pagaría por verlos en directo pero cumplieron bien aqui su cometido. Su atuendo? terrible como siempre, pero bueno…. le falta un estilista que la guíe.
    Jarabe de Palo, creo que fueron el mejor directo de la noche, se notan muy curradas las versiones y la banda es realmente espectacular, el saxofonista les ha dado un cambio que ya necesitaban, visto lo visto me iré a comprar su disco.
    Manolo Garcia, es mucho Manolo Garcia, está como una cabra, y hace lo imposible por levantar al público, venga gritar “Venga cojones”…. “Vamos hostia…” sus temas largos y repetitivos gustan, pero en realidad si no estuviera él haciendo las tonterias que hace en el escenario pasaría un rato menos divertido, francamente…. hecho de menos los tiempos de El ultimo con Quimi Portet, más calidad y menos show tonto.

    30 abril, 2009 en 5:49 pm

  5. No estuve en este evento, pero va, voy a comentar unas cosillas. Hombre, a ver, Amaia Montero me cae mal y me resulta estomagante, así que yo ahí lo dejo. Manolo García no me cae mal, aunque tampoco soy seguidor suyo, ni mucho menos -eso sí, ojo, A San Fernando, que yo sepa, no es de El último de la fila, sino que pertenece al primer disco en solitario del colega, Arena en los bolsillos (1998)-. He estado en cosas de estas un par de veces y concluyo que son muy lamentables y para gente que en realidad no siente gran pasión por la música más allá de singles de radiofórmulas y demás formas epidérmicas de redención sonora. Al final, de lo que se trata es de pasarlo bien, en cualquier caso, y fijo que en eso todo el mundo coincidió. Ah, y Amaral siempre muy bien, claro que sí.

    5 mayo, 2009 en 5:56 pm

  6. jota78

    Eh, chicos, que lo de Amaia Montero era irónico… Quizá me pasé de sutil.

    Saludos!

    5 mayo, 2009 en 7:53 pm

  7. leticia

    bueno, querido amigo…..vamos a ver, si yo tengo que pagar dinero por ver a un tio con 53 añazos darlo todo en el escenario lo doy sin pensarlo, muchas veces ves a gente joven que acaba de dar el boom en todas las cadenas de radio y televisión y te aseguro que si vas a un concierto te da la risa, en cambio si tu vas a un concierto de manolo (que dudo que hayas ido) te lo vas a pasar en grande las 2 horazas de concierto, y claramente las dos horas no son a saco como en 40 minutos, el sabe cuando tiene que darlo todo o no. piensa un poco que son 40 minutos de nada lo que tenia que estar, era el último y la gente llevaba 3 horas largas de concierto, por lo tanto manolo por narices tenia que animar un poco el ambiente, tu crees realmente que si hubiera quedado cualquier otro de los de antes el último hubiera movido tanto a la gente?ni de coña, manolo sabe lo que tiene que hacer cuando es este tipo de eventos, y te lo digo porque he visto muchas actuaciones de este tipo, y muchos conciertos como para diferenciar una cosa de la otra. 53 años chaval a ver si la siguiente generación a su edad hace lo mismo.ojalá

    7 mayo, 2009 en 11:49 pm

  8. ROSA

    JAJAJAJAJA…..A MI SI QUE ME DA LA RISA. PONER EN TELA DE JUICIO A UN “TIPO” COMO MANOLO GARCIA DESPUES DE AÑOS DE CARRERA MUSICAL. ANTES DE CRITICAR VETE A UN CONCIERTO Y APRENDE LO QUE ES BUENO.
    HAY MILLONES DE PERSONAS EN ESPAÑA Y FUERA DE NUESTRAS FRONTERAS A LAS QUE NOS GUSTA SU MUSICA. POR QUE EL PANORAMA ESPAÑOL ESTA FATAL SI NO FUERA POR UN TIPO COMO MANOLO GARCIA.
    EN CUANTO A QUE NO TE CRITIQUEMOS POR DECIR QUE PARECIA UN COCAINOMANO, PUES SI. TE VOY A CRITICAR. QUÉ PASA QUE TU TE COMPORTAS ASI CUANDO TE CHUTAS?

    8 mayo, 2009 en 1:39 pm

  9. Gus

    La coca no se chuta, se esnifa. La heroína se chuta.

    8 mayo, 2009 en 3:33 pm

    • leticia

      ya esque alomejor el chaval este se chuta y no le da por esnifar, prefiere cosas de calidad.

      11 mayo, 2009 en 2:00 pm

  10. Peter

    Creo que los fotógrafos preguntaban por ‘La Raya’ Montero…

    8 enero, 2010 en 12:25 pm

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