Un diario de conciertos

Willie Nile (Sala Moby Dick, Madrid, 12/03/09)

Willie Nile no es guapo y famoso. Lo segundo queda claro cuando el portero de la sala trata de impedirle el paso con un airado “perdone caballero”; lo primero salta a la vista. De corta estatura y con el aspecto de un científico loco del cine expresionista alemán (o del Reinfeld stokeriano visto por Coppola, es decir, Tom Waits), seguro que no lo tuvo fácil para abrirse camino en el mundo del rock, donde la imagen es tan importante como el talento. Como Dios es justo y reparte los dones, Willie tiene mucho de esto último.

 

Al dejar el abrigo, la encargada del ropero me regala una entrada (teóricamente, con un precio de nueve euros) para el recital de Pablo Carbonell del día siguiente. Me hace prometer que asistiré y yo miento para complacerla. Mientras me pido una cerveza de cinco euritos, sopeso si Carbonell no habrá descuidado un poco su carrera musical por protagonizar Hospital Central; enseguida decido no darle más vueltas y utilizo su entrada para guardar un chicle gastado. Al entrar de los primeros, obtengo la impresión errónea de que la sala se quedará a la mitad de su capacidad, pero media hora después se rozará el lleno. El público está formado por melómanos talluditos (entre ellos los responsables de Escridiscos, a los que obviamente les gusta su negocio) que se resistirán a marcharse pronto después del concierto sin su correspondiente vinilo firmado. La mayoría de los espectadores son hombres.

 

Pasadas las nueve y diez empiezan a tocar Los Madison, todavía para un reducido grupo de treinta personas. En sus escasos veinte minutos de supersónica actuación, su audiencia se multiplicará casi por diez. La banda consigue interpretar cinco canciones en ese tiempo, solapando unas con otras. La ejecución técnica resulta impecable, pero a mí me siguen pareciendo algo seriotes; y si algo no puede faltar en el rocanrol es alegría. Pese a todo, merecen el beneficio de la duda (que quizá resuelva su segundo disco, a publicar este mismo año).

 

Willie Nile sube al escenario sin preámbulos a las diez menos cuarto. Como he llegado de los primeros, estoy en primera fila: algo muy sensato cuando vas a ver a un músico que hace parecer alto a Fito Cabrales. El primer tema es una balada que interpreta él solo con piano y armónica. Deja claro desde el principio que no tiene una voz de excesivos registros, pero más que suficiente para transmitir; y al final se trata de eso, de comunicar algo. Desde mi posición capto una preciosa imagen con la silueta de Willie proyectada en la pared lateral mientras toca el teclado, y me maldigo por no haber traído la cámara que Ana P. me regaló hace semanas.

 

A continuación se unen a Willie tres músicos españoles, y el norteamericano saluda a su público con la frase “Hello, I´m Johnny Cash” (quizá inspirado por la camiseta del tipo que tengo a la izquierda), una broma recurrente a lo largo de la noche. Presumo que la banda autóctona no lo acompaña más allá de su gira peninsular, por eso me parece doblemente meritorio la habilidad con la que se manejan con este repertorio. Willie delega la guitarra solista en el talentoso Jorge Otero, a quien muchos conocimos tocando con Joe Grushecky y Elliott Murphy (también posee el rocambolesco honor de ser el único español que ha compartido micrófono con Bruce Springsteen). Sus solos de Rickenbaker serán realmente vigorizantes para los espectadores durante todo el concierto.

 

En todo caso, es el propio Willie quien se encarga de azuzarnos. En pocos minutos, ya está subiéndose a la barra lateral anexa al escenario: aparta con la bota las botellas de cerveza vacías como si pretendiera ejecutar el baile de pato de Chuck Berry a lo largo de la barra, pero en el último momento se lo piensa mejor y se limita a mover las caderas subido allá arriba. Más que suficiente para mantener atenta a la parroquia. La tercera canción, She´s so cold, tiene una dedicatoria con retranca: “A Keith Richards y Mick Jagger. Dios se estará riendo allá arriba…”. Hay consenso en que los Stones plagiaron este tema de Willie Nile (su discográfica le disuadió de demandarlos). La forma de bailar de Willie mientras la interpreta recuerda un poco a Jagger, aunque ahí no creo que haya ironía: simplemente, así es como siente la canción este salado “Leprechaun” del rock.

 

Estoy tan cerca del escenario que, en realidad, estoy en él; y a partir de la tercera canción, noto cómo los focos me van cociendo en mi propio jugo, refrescando mis axilas. Abandono y me alejo un poco en busca de una cerveza. Desde mi nueva posición, compruebo el gusto de Willie Nile por los títulos largos: The best friends that money can buy, The day I saw Bob Diddley in Washington SquareCasi cada canción viene acompañada de una pequeña historia en inglés, a la que el público responde con risas, aplausos y algún comentario. Por las caras que veo a mi alrededor, yo diría que un sesenta por ciento son políglotas, y el otro cuarenta por ciento algo hipócritas.

 

A los sesenta minutos llega la canción bandera de Willie, Hard times in América. Antes de interpretarla, se ve obligado a advertir que los malos tiempos son ahora para todos, pero que él tiene esperanza. No estuvieron atentos los asesores de Obama, porque la canción hubiera sido perfecta para su campaña presidencial; y su última estrofa, la que dice “You. Me. We. Us”, el perfecto eslogan. El primer amago de despedida se produce a la hora y veinte. Casi inmediatamente, la banda vuelve a subir para interpretar un medley de Los Ramones que hubiera enorgullecido a Joey. Después, el concierto se termina como empezó, con una sentida balada, esta vez con todos los músicos y con Jorge Otero haciendo llorar su guitarra. Los aplausos son de sincero entusiasmo, por lo que no sorprende que la mitad de los presentes permanezca luego junto al puesto de merchandising, a la caza de su deseado autógrafo o la preciada foto. Los conciertos de Willie Nile no congregan multitudes, pero es significativo cuántos de esos espectadores son verdaderos fans.

 

Jota78

Artículo relacionado:

Light of day 2008: Jesse Malin, Marah, Joe D´Urso, Willie Nile y Los Madison (Sala Moby Dick, Madrid, 05/12/08)

www.willienile.com

www.losmadison.com

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2 comentarios

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