Un diario de conciertos

Light of Day 2008: Jesse Malin, Marah, Joe D´Urso, Willie Nile y Los Madison (Sala Moby Dick, Madrid, 05/12/08)

La sombra de Bruce Springsteen es alargada y el mini-festival Light of Day (título de una de sus canciones) no escapa a ella. Los artistas que participan en este espectáculo benéfico (lo recaudado se destina a la Federación Española de Parkinson) son siempre rockeros estadounidenses de la costa este, votantes de Obama y afines al estilo y los mandatos del Boss. Cuando el festival se celebra en New Jersey tiene el morbo añadido de la más que probable presencia de la megaestrella local; en Europa nos conformamos con la garantía de un excelente concierto de rock de garito, lo que no es poco en los tiempos que corren.

 

Apostaría un brazo a que los trescientos asistentes al Light of Day de anoche en la sala Moby Dick también estuvieron en el cercano Santiago Bernabeu en julio, jaleando a Bruce desde las primeras filas. Todo el mundo en el bar parecía conocerse, y muchos de ellos llevaban camisetas de los clubes de fans españoles (Stone Pony, Point Blank o Springsteen Corner). Seguro que los más entusiastas aún albergaban la esperanza de que su ídolo se hubiera chupado un vuelo transoceánico para llegar a Madrid de incógnito y aparecer por sorpresa en ese bar. Y ya puestos, para tomarse unas cervezas con ellos.

 

En la puerta me crucé con alguien que hablaba a voces por un móvil y advertía a su interlocutor que aún estaba a tiempo de llegar, porque “primero saldrían los malos”. Es un misterio por qué aún hay gente que confunde desconocido con malo, pero el cretino en cuestión se equivocó de pleno: el primero en salir al escenario a las ocho y media de la tarde fue el maravilloso Jesse Malin. Eso sí, con una introducción de Manel Fuentes que fue recibida con un tibio aplauso (hay dos razones por las que Manel cae tan mal a los fanáticos de Bruce: una es la envidia, pues a todos nos gustaría tener pase de backstage para confraternizar con la E Street Band; la otra, que ha entrevistado varias veces al cantante y nunca le ha hecho una pregunta interesante. Aunque es de justicia reconocer que el amor de Manel por el rock americano es genuino).

 

 

Broken radio, Jesse Malin y ese otro:

 

 

He visto a Jesse Malin en dos ocasiones, en diciembre de 2006 y en noviembre de 2007, ambas en la sala El Sol. A la primera cita acudió con la teclista Christine Smith, y a la segunda, con banda completa pero sin ella. Ambos conciertos me gustaron mucho, pero especialmente el primero. Por eso me alegró comprobar que el recital de Malin de anoche era acústico y con la encantadora Christine a las teclas. A pesar de su dulce voz (muy parecida a veces a la de Neil Young, de ahí que clave su versión de Helpless), Jesse Malin está lejos de ser lánguido, e incluso con una guitarra acústica deja claro que su etapa punk noventera al frente de D-Generation no queda tan lejos. Jesse Malin es puro nervio, rasga las cuerdas de la guitarra con su púa a velocidad supersónica y nunca interrumpe su diálogo con el público. Claro que sólo los que dominan a la perfección la lengua de Shakespeare (con el lenguaje callejero de los personajes de Scorsese o Tarantino) pueden seguirle, porque Malin no hace concesiones: ametralla a los espectadores con anécdotas y preguntas que se solapan unas con otras, no dando un respiro entre canción y canción. En lo musical, opino que debería girar siempre con Christine Smith, porque hacen un combo delicioso que derrocha encanto y energía.

 

Malin abrió el concierto como un torbellino. Al cabo de media hora, le sustituyó Dave Bielanko (la incomparecencia de su hermano Serge se justificó por su reciente paternidad), que salió a defender algunos temas de Marah al alimón con Christine. Fue interesante ver el cambio de actitud de la chica, algo más desatada junto al desequilibrado guitarrista del sombrero de cazador de alces (se conoce que a Dave le gusta ir sudando la gota gorda por la vida). Alguna que otra cerveza se tomó el rehabilitado hermano Bielanko, aunque sus locuras empiezan a estar más controladas: le dio su guitarra a un espectador de las primeras filas, pero salió a recuperarla minutos después de acabar su show. En cuanto a las canciones, lo de siempre con Marah: rock de piñón fijo muy bien ejecutado, pero algo peor presentado sin el concurso de la base rítmica.

 

 

Marah al completo (enero de 2007):

 

 

A Dave & Christine les siguieron Los Madison, aportación española al festival con un aseado rock de corte clásico. Por fortuna se escoran más a 091 que a Revólver, pero las letras resultaron ayer ininteligibles por el atronador volumen de la música y la forma de cantarlas del frontman del grupo, que a veces se aproximaba peligrosamente a J de Los Planetas.

 

Muy eficaces estuvieron Los Madison (más Jorge Otero, antiguo compinche de Elliott Murphy) como músicos de apoyo de Joe D´Urso primero y Willie Nile después. No conocía a estos rockeros americanos más que de oídas. Ambos son ya talluditos, y si no se han hecho populares no ha sido por falta de talento, sino probablemente de fotogenia: D´Urso es algo así como un tapón de bañera con patas, mientras que Nile es como un Tom Waits de metro cincuenta de altura. En todo caso, ambos saben darle al público lo que quiere. La simpatiquísima versión de Badlands que hizo el primero puso a todos los espectadores en ebullición, aún cuando la guitarra de Otero (excelente músico por lo demás) entrara por el oído como una cuchilla de afeitar oxidada. Por su parte, Nile bordó un I fought the law a dúo con Jesse Malin que abriría el camino para un bis con el pequeño escenario de la sala a reventar.

 

Jesse Malin, Dave Bielanko, Christine Smith, Joe D´Urso, Willie Nile, Jorge Otero, Los Madison y hasta el mismo Manel Fuentes lucharon por hacerse un hueco sobre las tablas mientras tocaban Twist and shout. El primero en desistir fue Malin, que ya estaba firmando autógrafos entre el público antes de que terminara la canción. Los demás lo siguieron cinco minutos después, dando por concluida una actuación de tres horas justas. La refrescante naturalidad de todos estos entregados rockeros estadounidenses hizo que el primer Light of Day celebrado en Madrid fuera un pequeño triunfo. Ojalá se repita en el futuro en una sala más cómoda y menos abarrotada que esa caldera llamada Moby Dick.

 

Jota78

 

www.myspace.com/jessemalin

www.myspace.com/christinesmith

www.myspace.com/marahusa

www.myspace.com/losmadison

 

 

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Marah (Joy Eslava, Madrid, 27/02/08)

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3 comentarios

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