Un diario de conciertos

Deluxe (Sala La Riviera, Madrid, 29/10/08)

Xoel López sobre el escenario de La Riviera debería ser la foto que acompañara a la expresión “realización personal” en las enciclopedias, junto con Nadal sacando bíceps o El Fary cogido del brazo de Ava Gardner. Parece como si Xoel no fuera una persona completa hasta que está subido ahí arriba, rozando el cielo cuando la gente canta sus canciones a pleno pulmón. Mi foto cuando presencio esa escena debería acompañar a “envidia cochina”.

 

He visto a Deluxe tres veces este año, pero no he visto dos conciertos iguales. El de anoche fue un concierto de rock, lindando incluso en algunos momentos con el hard-rock. Los indies que arrastrara aún de su primera etapa debieron flipar con el volumen brutal al que sonaban ayer las canciones; combinado con la terrible acústica de la sala (al menos desde mi posición, lateral y algo elevada), la sensación era a veces como estar viendo a un grupo heavy. Glorioso ruido, en cualquier caso, que las 2500 personas que desbordaban La Riviera disfrutaron al máximo.

 

A las diez menos cuarto arrancó el concierto con De tanto callar, con una intensidad instrumental que ya era una declaración de intenciones sobre lo que estaba por venir. Durante la siguiente hora y media, hasta la despedida antes del bis, la versión completa de Deluxe (incluyendo vientos) fue desgranando el repertorio alterno de Fin de un viaje infinito y Reconstrucción, cuyas giras solapadas los han hecho parecer un solo disco. Sin descanso entre tema y tema, e interpretados a velocidad casi punk, los noventa minutos volaron. Incluso una canción más tranquila como Es verdad alcanzó una intensidad asombrosa en su clímax, demostrando (si hacía falta) que las canciones de Xoel se adaptan a lo que sea. Habrá que agradecer, por una vez, los rígidos horarios de la discoteca, si fueron los responsables de que esta versión en mp3 del cancionero de Deluxe nos pasara por encima destrozándonos los tímpanos como un caza que rompe la velocidad del sonido.

 

El bis no se hizo esperar y arrancó con El amor valiente, versión ultrasónica, abreviada, interrumpida, con doble solo de saxo, con acoples (¿por qué es tan frecuente en el rock español que el sonido se desajuste en el bis?) y, aún así, maravillosa. Xoel la cantó sin sentirla, sin pensar en el significado de su propia letra: pero para entonces ya no importaba, porque la electricidad en el aire se comía cualquier amago de sutileza (para bien). Adiós corazón cerró el concierto y la gira, con Xoel saliendo fortalecido de su baño de masas (literal, entre el público), como si para él los aplausos fueran lo que las espinacas para Popeye. La banda se sentía igual, y aunque no había posibilidad de tocar más, sí se marcaron un buen bailecito en el saludo de despedida, animados por la música ambiente y el entusiasmo de la gente. Y brincando se fueron para el camerino, dando a entender que la noche aún no había terminado para ellos.

 

Se echaron de menos canciones, pero ahí no hay que culpar al Xoel López showman sino al Xoel López compositor, por acertar tan a menudo. Bienvenido al final, Los jóvenes mueren antes de tiempo, Extraña habitación y la inevitable Que no fueron los únicos rescates de una discografía que parece haber arrancado el año pasado, con el díptico antes citado. No es así, pero nadie se queja porque Deluxe aún sigue mejorando a cada disco, y todos queremos oír en directo El cielo de Madrid o Historia universal (El amor no es lo que piensas). Y lo que esté por venir.

 

Jota78

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5 comentarios

  1. Mmm…
    Curioso…
    Anoche pude disfrutar como un enano más de todo ésto que has relatado líneas más arriba…
    Y si anoche estuve a punto de llorar de emoción mientras sonaban ciertas canciones… Debo reconocer también que tu crónica me ha vuelto a poner los pelos de punta…
    Chapó!!!

    30 octubre, 2008 en 6:20 pm

  2. Nerea

    A mí me faltó “Diecinueve” Y más estando con Miguel, el cantante de Maga y bajista del Deluxe. Pero bueno, también entiendo que no quieran tocarla todos los conciertos. Pero sí es cierto que a mí me habría encantado.

    Cuando se dio el banho de masas subió justo donde estaba yo en la primera fila. Anda que no me emocioné.

    Es un genio.

    Yo desde ayer (la primera vez que le veo en directo) estoy enamorada de Xoel López. Oficialmente.

    30 octubre, 2008 en 10:44 pm

  3. Deluxe no es lo mío, pero reconozco que Bienvenido al Final sí me pone las pilas. Es una canción verdaderamente emocional. De hecho, el disco If things were to go wrong está muy bien y contiene otras grandes canciones. Pero ahí me quedé. Porque claro, no se puede seguir la discografía de todos los grupos interesantes… esa es la pena, la falta de tiempo! Saludos.

    1 noviembre, 2008 en 6:57 pm

  4. k

    Deluxe es de lo mejor (si no lo mejor) que está pasando ahora mismo en la música que se hace en España. Llegará muy lejos. Y estaremos ahí para verlo. Ya era hora.

    17 noviembre, 2008 en 1:09 am

  5. Pingback: Un año de blog: Los 10 mejores conciertos de 2008 « Si la tocas otra vez…

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