Un diario de conciertos

Bunbury (Palacio de deportes, Madrid, 23/10/08)

“Voy con la firme intención de caldear el ambiente y armar un buen escándalo”, profetiza Enrique Bunbury en una de las pocas estrofas propias de El hombre delgado que no flaqueará jamás, la canción que tantos dolores de cabeza le ha traído por su “abuso inspiracional”. A mi entender, no se trata ni del préstamo inocente que dice Bunbury, ni del plagio flagrante que algunos medios han afirmado que es. Si transitar por esa zona gris fuera ilegal, Tarantino ya estaría condenado a cadena perpetua. Sea como sea, sus detractores han encontrado la excusa perfecta para lapidar en público a ese hombre delgado que, paradójicamente, tan gordo les cae.

 

No ha ayudado mucho el que Bunbury no haya sabido encajar las críticas. Su arrogancia natural ha acabado por convertirse en conatos de agresividad verbal en aquellas entrevistas que le han puesto contra la espada y la pared. Cierto que los artistas no son políticos y no necesitan controlar su imagen de forma férrea, pero tampoco ayuda en nada poner en tu contra a la opinión pública. Si Enrique se hubiera conducido con algo más de templanza y humildad en esta tesitura, sus seguidores no tendríamos que andar justificándonos por serlo. Dicho esto, se me saltan las lágrimas de la emoción al comprobar con qué vehemencia sale la gente a defender los derechos de los autores agraviados; si esa misma gente pagara de vez en cuando por un disco o una película, en lugar de descargárselos de la mula, es posible que los autores pudieran vivir de su trabajo en este gran país nuestro, ¡viva España!

 

Hablemos de música. Hellville De Luxe es un buen disco, al menos en su versión en CD (la versión en vinilo tiene cuatro canciones más que no he escuchado), pero a estas alturas de la vida, pocos oyentes se engancharán a la obra del maño si no lo han hecho ya. Desde Pequeño, hace casi una década, todos los discos de Bunbury empiezan donde acaba el anterior, con una ruptura (estilística y de contenidos) imperceptible. El último trabajo está algo menos sobreproducido que los anteriores, por un lado, porque Bunbury ha cedido el timón a su colega de tiempos heroicos Phil Manzanera, y por otro, porque ya no cuenta con los apabullantes arreglos del Huracán Ambulante. Pero en esencia es el mismo Bunbury de siempre, empezando por su inconfundible forma de cantar.

Abofeteable sí que es, la verdad:

 

Tres años y medio llevaba sin tocar en la capital, algo escocida todavía por no haber sido incluida en la gira de Héroes del Silencio de 2007. El Palacio de deportes presentaba una entrada digna (unas diez mil personas), si bien estaba lejos de llenarse. Los que ocupábamos la pista teníamos una buena visibilidad del escenario, pero era inevitable sentirse algo desarropado, porque el desangelado Palacio necesita de calor humano para hacerse acogedor. Hay otro factor a tener en cuenta: los tres mil asistentes a un concierto de Bunbury en La Riviera son verdaderos fans, mientras que en los grandes recintos hay una parte del público compuesta por espectadores casuales, menos participativos. Y se nota.

 

No ha habido una evolución apreciable en la presentación escénica de Enrique Bunbury en estos años. Como Raphael, su estilo se basa en la exageración, y en esas sigue. El peligro es evidente: que uno no está lejos de su propia caricatura. La figura que subió al escenario del Palacio a las diez y diez de la noche podía ser Enrique Bunbury o Joaquín Reyes en Muchachada nui: sombrero vaquero, gafas de sol, collares tribales, pantalones acampanados con chorreras, en definitiva, el disfraz completo de Bunbury. Hasta cuatro veces cambió de vestuario durante el concierto, sin que en ninguna de sus encarnaciones se saliera nunca de lo previsible.

 

No es una frivolidad hablar antes de estilismo que de música, pues Bunbury siempre ha entendido que sus directos deben ser un espectáculo total: sonido, luces y carisma trabajando juntos para arrebatar al personal. Que de lo último anda sobrado no lo dudan ni sus enemigos, pues los artistas mediocres no despiertan tales fobias. El espectáculo luminotécnico está a la altura de lo que corresponde en un palacio de deportes, y menos hortera de lo que acostumbramos en la península; el sonido, en cambio, fue anoche simplemente correcto, enterrando a veces la voz de Enrique entre los instrumentos y potenciando una línea de bajo tan intensa que parecía estar realizándote un tacto rectal (sonoro).

No es Madrid, es Bullas, pero si no me lo dicen, ni me entero…

 

La nueva banda no es el Huracán Ambulante, pero la sorpresa es que las canciones no necesitan de metales, violín y percusión extra para parecer completas. Los nuevos arreglos de los temas de Pequeño y Flamingos no son mejores ni peores que los originales, aunque a veces sean algo menos eficaces. Enrique hace un esfuerzo por cantar algunas canciones de forma distinta pero, como han nacido para ser berreadas, su público no le permite alejarse demasiado de las grabaciones originales.

 

El grueso del concierto está dividido en tres actos. Más allá de matices estéticos (en el bloque intermedio, un telón rojo se cierra tras la banda y la iluminación se torna más “cabaretera”), no hay una razón de ser para esta división. El repertorio no está ordenado de forma lógica, y varios temas pierden su eficacia por el lugar que ocupan en el mismo: como un tren que avanza a trompicones sin decidirse nunca a acelerar ni a detenerse en la estación. Todo apunta a que Enrique es consciente de ello, pero el kamikaze que lleva dentro le empuja a tomar malas decisiones para luego intentar remontarlas.

No es Madrid, es Córdoba…

 

El desvarío definitivo llegó ayer con el segundo bis: No me llames cariño, Canto (el mismo dolor), …Y al final, Canción cruel y El tiempo de las cerezas. ¡CINCO! medios tiempos no especialmente famosos, que supieron a escupitajo en la cara como despedida. Incluso Enrique se permitió bromear sobre ello, dedicando las dos últimas a los amigos que le advirtieron de que no lo hiciera. Este bloque final se le atragantó no sólo al fanático de Héroes del Silencio, que se quedó con un palmo de narices, sino al mismo seguidor de Bunbury, que hubiera preferido oír Alicia, Salomé, Enganchado a ti o Los restos del naufragio.

 

En resumen, un cierre bastante lamentable para un concierto desubicado, más propio de un teatro que de un pabellón. Urge rearmar y purgar el repertorio, porque con los grandes éxitos y los temas de Hellville de Luxe hay material de sobra para un espectáculo mucho más satisfactorio que el que se vio anoche en Madrid.

 

Y por cierto: digas lo que digas, Enrique, El rescate es un coñazo de canción.

 

Jota78

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Bunbury versus Héroes

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15 comentarios

  1. Javi

    Bueno, yo no estoy ni un poco de acuerdo con el firmante de los comentarios. Para mi Enrique estuvo sobervio. Comenzo con una sesion intima con temas mas lentos para terminar con una explendida sesion de rock.
    Sobervio Enrique. Hay artistas que estan por encima de cualquier comentario.

    24 octubre, 2008 en 12:38 pm

  2. bles bles

    ¿podeis poner el repertorio de canciones que se tocaron?

    24 octubre, 2008 en 8:12 pm

  3. Yo, como soy de Enrique, lo vi de otra manera. Siempre lo paso de muerte en sus conciertos y no soy neutral. Si yo hubiera elegido el repertorio, efectivamente, habría clavado en la parte final al menos Alicia y Los Restos del Naufragio, pero lo cierto es que a mi me dejó embobado. En líneas generales, el concierto me pareció sobresaliente, y eso que le he visto unas seis veces en directo. Ah, por cierto, ya te he enlazado desde la entrada de mi web. Saludos!

    PD: ojalá todos los conciertos en pista fueran tan cómodos como el de anoche, eh, jeje.

    25 octubre, 2008 en 2:04 am

  4. Solo decir que cada uno tiene sus opiniones pero me parecen exageradas ciertas frases. Lo de la rotundidad con la que se afirma que EL RESCATE es un “coñazo de canción” es una opinión particular tuya.

    Para mí, que soy seguidor de HDS (desde los 13 años más o menos, y tengo 31) y de BUNBURY en solitario, el concierto del otro día fue MARAVILLOSAMENTE BUENO.

    Por cierto, te doy la razón EN UNA COSA: “la capital está algo escocida todavía por no haber sido incluida en la gira de Héroes del Silencio de 2007″… PUES UN POCO SÍ; LA VERDAD!!!

    25 octubre, 2008 en 4:57 pm

  5. me parece estupenda y muy respetable tu critica pero no la comparto.
    aunque me alegro, eres de ese grupo de personas a losque enrique no deja indiferente.
    a mi si me gusto el ritmo del concierto y el bloque final fue una agradable sorpresa, no se porque coño tiene que tocar lo que la gente espera o se supone que tiene que hacer.
    Pedian a gritos Alicia y Los restos…¿porque?, tiene mas canciones no tan conocidas e igualmente buenas para tocarlas en un directo.
    Es su gira, son sus musicos y son sus canciones y afortunadamente cuenta con incondicionales seguidores.

    26 octubre, 2008 en 5:31 pm

  6. Jota, la entrada esa tan de puta madre la podías conseguir si la comprabas en Sun Records, en lugar de en El Corte Inglés. Allí todavía funciona el viejo sistema de vender entradas por tacos, como en tiempos de Madrid Rock. Cuando quieras ir a un concierto no tienes más que informarte de si venden allí (está en la plaza de Santo Domingo) y acercarte. Merece la pena, ¿verdad? Dale otra oportunidad a El Rescate, porque menudo pedazo de canción, jeje.

    27 octubre, 2008 en 1:11 am

  7. Rubén

    Bueno tio, ¿tu estuviste en realidad en el concierto? Yo creo que no. Decirte que he visto a Enrique, por lo menos 8 veces (incluyendo el Freak show) y la actuación del Madrid en el Palacio de los Deportes, es una de las mejores que se le recuerdan.
    Las dos últimas canciones, ya lo dijo él, fueron extras, el concierto estaba acabado y además yo prefiero que cante una canción que no le he escuchado aún a que cante otra que ya he visto varias veces en vivo.
    Mira, Enrique salio como un niño con unas botas nuevas y a romper con todo, al ataque, diciendo, aquí estoy yo con dos cojones…
    Creo que no entiendes de música, pero el concierto del jueves, tuvo de todo: dureza, sentimentalismo y mucho mucho rock…
    Eres el más grande Enrique y siempre lo serás.

    27 octubre, 2008 en 5:23 pm

  8. grandinawer

    El rescate un coñazo!!! yo lo flipo, leete la letra a ver si la pillas. Escupitajo en la cara como despedida, joder si que tienes que ser tocahuevos en tú vida y eso que te declaras seguidor. Según mi opinión fue un concierto cojonudo para alguien que le guste el rock, para un seguidor de bunbury fue la hostia. Pero bueno respeto que cada uno pueda expresar su opinión lo que no respeto es tú opinión.

    27 octubre, 2008 en 10:29 pm

  9. ricar

    jota,no se en queconcierto estuvistes,la entrada fue bastante alta,y por hacer un simil,con el cine, si quieres llenazos, vete a ver a torrente,no a los coen,en cuanto al repertorio fue buenisimo,y no puede ser de otra forma por que da igual las canciones que quiera tocar,porque son todas cojonudas,eres de esas personas que iba a criticarle hiciera lo que hiciera,si acaba con esos temas malo porque para ti no son conocidos,y recalco lo de PARA TI,si acabara con otros hubiera sido previsible y le hubieras criticado igual,lo cierto es que toco mas de dos horas y media,y ese bis lo hizo por que eataba agusto,enrique eres un genio,lastima que seas español,y en españa ya sabes que somos asi de gilipollas con nuestos VERDADEROS ATISTAS,

    27 octubre, 2008 en 11:23 pm

  10. madleman

    Será la primera y la última vez que entre en esta página y explicaré por qué.

    El concierto COJONUDO, Bunbury lejos de Enrique Ortiz pq cuando está ahí arriba no sólo lo parece sino q es INMENSO y lo llena todo pq es UN ARTISTA. Qué poca gente tiene carisma y capacidad de ofrecernos ESPECTÁCULO q es lo q pago cuando voy a un concierto. Sí si si, hay mucha gente q tiene mejor voz y otro tipo de música y tal y tal… Y QUÉ??? Yo compro discos para oir en casa, pero a Bunbury siempre espero pq se supera en el DIRECTO.

    No volveré a entrar en una página a ver como alguien q dice ser seguidor y q le gusta Bunbury habla de canciones desconocidas y de mal repertorio, sonido, escenario… ¿Tú dónde estuviste?¿De verdad te gusta? ¿Conoces el nombre de sus 4 anteriores discos? Permíteme decirte sólo q no es malo criticar, pero no comiences hablando como si lo conocieras y como si te gustara para luego despellejar, ves directo al grano!!!

    Madrid 23/10/2008 GRACIAS POR VOLVER A MADRID aunq haya gente a la q mejor no calificar q le gusta poner zancadillas, pero nunca dejes de cantar “hombre delgado”, “artista equilibrista”, etc… Desde aquí me permito hacerte una petición por aquello de q “tienes canciones desconocidas” y que se “eligen mal”, no me gustaría morirme sin oirte cantar en DIRECTO SAN COSME Y SAN DAMIÁN!!! A ver si damos a alguien la bofetada definitiva… ¿Te la guardas para cuando vuelvas a tocar en Madrid?

    Abrazos a todos los que compartimos el gusto por este ARTISTA.

    28 octubre, 2008 en 12:19 am

  11. tolede

    hola no fui al concierto, pero podríais poner el repertorio de canciones que toco, para poder ver si fue tan malo como se comenta o tan bueno como se dice?

    28 octubre, 2008 en 4:01 am

  12. jotaminuscula

    Jota78, eres un malnacido. No tienes ni idea de música. ¿Como puedes decir que No me llames cariño o el Tiempo de las Cerezas no son especialmente conocidas?
    Ahora bien, sí creo que faltaron algunos super hits para terminar el concierto. Así, a bote pronto, se me ocurren: Un hombre en el espacio, Despacio, Hoy no estoy para nadie, Aleteo,…
    Y ya basta de tocar Infinito, El extranjero o Apuesta por el Rock and Roll, que los que seguimos de verdad a Bunbury desde que llevaba el pelo corto no necesitamos estribillos que berrear!

    30 octubre, 2008 en 5:12 pm

  13. Hola !¿Se puede?.

    Ni soy una fan especialmente férrea de Bunbury, ni estuve en el concierto, cosa que, para empezar, sé bien que podría desacreditar mi comentario completamente. Sin embargo, hay algo que si sé hacer : leer.

    Encuentro una paradoja graciosa Jota, te metes con el público del concierto de una forma no muy sutil en tu texto cuando dices, más o menos, que son un pequeño lastre para el artista, pero los seguidores más vehementes sólo son capaces de descodificar la información en la que piensan que se está ofendiendo a su gran dios…

    El ser humano… es extraordinario.

    Son ustedes muy divertidos y un tanto cretinos.

    Salut!!

    30 octubre, 2008 en 10:52 pm

  14. Pingback: Un año de blog: Los 10 mejores conciertos de 2008 « Si la tocas otra vez…

  15. ffff

    10 mayo, 2010 en 11:57 pm

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