Un diario de conciertos

Rebeca Jiménez (Sala Galileo Galilei, Madrid, 08/08/08)

Madrid, agosto, conciertos: tres elementos incapaces de trabajar en equipo para dar un gusto al personal. Ni siquiera pueden estar juntos en la misma frase, a no ser para excluirse mutuamente: “En Madrid en agosto no hay buenos conciertos”, “en agosto hay buenos conciertos, pero no en Madrid”, “en Madrid hay buenos conciertos, pero no en agosto”… El orden de los factores no altera el resultado: Madrid en agosto es el infierno de los melómanos. Así las cosas, cualquier recital que pasaría más desapercibido el resto del año, duplica su interés en la insoportable canícula del foro.

 

No es que Rebeca Jiménez no merezca más atención, pero se ha convertido en una habitual de las salas madrileñas, y eso es un arma de doble filo: aumenta su parroquia a la vez que decrece la expectación por verla, pues si se te escapa su concierto, tendrás otro el mes que viene. A los que vivan en provincias les recomiendo no perderse el recital de Rebeca en su ciudad, si es que alguna vez se deja caer por allí. En la capital podemos permitirnos el lujo de elegir cuándo, y si se tercia, repetir.

 

Es curioso cómo la misma imagen puede leerse de muchas formas distintas sin que cambie nada en ella. Por ejemplo, la sala Galileo a la mitad de su aforo un viernes por la noche: un fracaso en noviembre o un razonable éxito en estas fechas. Así lucía para el concierto de Rebeca, y no porque la gente llegara tarde, pues los músicos subieron al escenario cincuenta minutos después del horario previsto (el relajo costero-veraniego se extiende hasta el centro de la península). Además de la propia Rebeca a los teclados, la banda está formada por el guitarrista Mario Raya (hermano de Carlos, y sin nada que envidiarle), el baterista Toni Jurado (antes con Quique González) y el bajista Alejandro Climent “Boli” (pluriempleado como teclista de M-Clan).

 

Fue un concierto “informal”. Era evidente que gran parte de los doscientos y pico presentes eran familiares, amigos o repetidores de conciertos previos de Rebeca. No flaquearon al cantar los estribillos de sus canciones cuando ésta se lo pidió, a pesar de lo poco que ha sonado en la radio su primer disco, Todo llegará. El repertorio, como es lógico, se nutrió de los trece temas de este elepé, más el estreno de una canción inédita recién compuesta (“en el horno”, como dijo ella) y una versión de Leonard Cohen.

 

En realidad, con ese chorro de voz y esa banda tan competente para arroparla, Rebeca Jiménez podría cantar lo que quisiera y daría lo mismo. Es misterioso que pueda cantar de esa manera y no dejarse la garganta en el esfuerzo, aunque no sé lo que ocurriría si tuviera un golpe de suerte como el de Conchita (que no acaba de gustarme, dicho sea de paso) y se le llenara la agenda de sesenta bolos en un verano. Temo por sus cuerdas vocales, pero hasta que llegue ese momento, es un placer escuchar la voz de Rebeca en directo.

 

Ya se ha dado cuenta ella de que ése es su punto fuerte en el escenario, y si cabe hacerle algún reproche, es el de acomodarse un poco en lo que mejor le sale. El concierto del viernes no difirió apenas del que vi en la misma sala hace siete meses (un poco en el set-list, pero como he dicho, eso es lo de menos con Rebeca Jiménez). Es cierto que el perfil del artista repetidor de Galileo / Clamores es alguien que recicla el mismo espectáculo durante años, pero quizá Javier Krahe o Antonio Vega se han ganado ya el derecho a hacerlo. Rebeca tiene treinta y tres años y un solo disco publicado, así que no debería acomodarse todavía.

 

Es por ponerle un pero. Sus canciones son buenas y funcionan en directo incluso mejor que las de Quique González, su homólogo masculino. Apuesto a que dentro de diez años seguiremos hablando de Rebeca Jiménez, pero eso no es excusa para demorar tanto la asistencia a su primer concierto. En septiembre, reválida en Galileo.

 

Jota78

 

P.D.: Un momento bizarro de la noche fue cuando Rebeca animó al público a hacer peticiones, y uno de los espectadores llamó su atención para pedirle una canción… que ya había tocado. Como diría Dylan, mejor hacer lo que te salga de los cojones, porque el público es incomplacible de cualquier manera.

Artículo relacionado:

Rebeca Jiménez (Madrid, 10 y 19/01/08)

 

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