Un diario de conciertos

Franz Ferdinand (Rock in Río, Arganda del Rey, 06/07/08)

Franz Ferdinand fue el archiduque austrohúngaro cuyo asesinato a manos de un estudiante serbo-bosnio resultó el detonante para el inicio de la Primera Guerra Mundial. O al menos solía serlo, pues desde hace un lustro, el Franz Ferdinand más famoso es el cuarteto escocés que pone a la gente a bailar con sus electrizantes canciones. Lo otro ha quedado como un mero apunte para hacerte notar en las conversaciones gafapásticas de barra de bar.

 

Como muchos de mis congéneres, tuve mi primer contacto con la banda en directo en agosto de 2005, cuando telonearon a U2 en el Vicente Calderón. Gracias a que los irlandeses cuidan esos detalles, en los dos conciertos suyos que vi aquel verano pude descubrir si me gustaban (o no) Kaiser Chiefs, Keane y los citados Franz Ferdinand. Éstos ganaron por goleada. Telonear a un grupo de tanto éxito es una labor ingrata, porque su fama empequeñece tu trabajo y la gente puede juzgarte con más dureza de la debida, sólo porque no eres el artista que ha pagado por ver. Franz Ferdinand no se achantaron y pusieron al estadio a bailar a plena luz del día. Fueron cuarenta y cinco minutos bien aprovechados. Sospecho que su disco de debut fue el más vendido al día siguiente en la FNAC, pues muchos hicieron como yo, deshacer el camino que lleva del directo al CD.

 

 

En octubre apareció su segundo trabajo, You could have so much better with Franz Ferdinand, y entonces tuve claro que me gustaban mucho. Tres días antes de Navidad volvieron a la capital para actuar en el Madrid Arena (en algunas entradas se produjo una confusión y apareció impreso el nombre de la sala Arena, lo que no era cierto), en su primer concierto “grande” en España como cabezas de cartel. No lo llenaron por poco, pero el sitio era una auténtica olla a presión y la gente lo dio todo porque, esta vez sí, habían pagado por ver a Alex Kapranos y los suyos desplegar toda su demencia escocesa. Una hora y media muy intensa, que terminó con la banda y los teloneros aporreando juntos la batería en la desatada Outsiders.

 

Pensaba que repetiría mucho antes, pero el tercer disco se está haciendo esperar (parece que hasta 2009) y, a lo tonto, han pasado dos años y medio antes de volver a ver a Franz Ferdinand en acción. Por desgracia, el concierto era en el festival Rock in Río, del que tengo tantas cosas malas que decir que daría para una crónica propia (y no me apetece escribirla). Hice lo que pude por boicotear esa monstruosidad, pero mi carácter impaciente y caprichoso prevaleció. Aunque no me comprara la camiseta para reafirmarlo con orgullo, no me queda otra que reconocer: “Yo fui”.

 

Querría descontextualizar el concierto del lugar, pero es imposible. El grupo actuaba emparedado entre Bob Dylan (crónica en breve) y Lenny Kravitz, con lo que el público era una extraña amalgama de dylanitas, franzferdinianos y gente a la que en realidad no les gusta la música, pero todavía no lo saben. Además, el travieso Dylan tocó media hora más de lo previsto (a ver quién es el guapo que le dice que se baje), descabalgando los horarios del resto. A Franz Ferdinand les tocó la china de reajustar su repertorio a las necesidades del festival, así que su concierto duró exactamente una hora. Hubiera preferido que le cortaran las alas al bueno de Lenny, pero supongo que los amantes del rock desnatado tipo Kiss FM (Bryan Adams, Robbie Williams, Bon Jovi…) son mayoría. Si a alguien le molestan mis palabras, por favor, que haga uso de su derecho a réplica dejando un comentario.

 

Franz Ferdinand se dispusieron a hacer arder Troya en sesenta minutos. Cual Ramones del siglo XXI, aceleraron tempos y enlazaron canciones sin dejar un segundo de respiro entre una y otra. Parecía que su propósito era dar un espectáculo tan intenso que, cuando los espectadores miraran el reloj y vieran que sólo había pasado una hora, temieran haber viajado atrás en el tiempo al estilo Los cronocrímenes. El impecable sonido y la eficaz luminotecnia ayudaron mucho a sus intenciones.

 

Era imposible que cupieran en el repertorio todas las canciones de sus dos discos publicados, pero nadie echó en falta ningún hit. Como de costumbre, la gente enloqueció con Take me out, This fire y Do you want to: sus estribillos electrifican el suelo y te obligan a saltar, quieras o no. La sorpresa fue que la banda encontró tiempo para presentar cuatro nuevas canciones, dejando claro que aún no los van a derrocar del trono del rock alternativo bailable. Pocas veces he visto canciones inéditas tan bien aceptadas por el público en un concierto.

 

Me cuesta poner las cosas en perspectiva y tratar de imaginar dónde estarán Franz Ferdinand dentro de diez años: no sé si jugarán en la liga de las superestrellas o se habrán quedado en el camino. Pero tampoco me preocupa mucho. Ese hedonismo que desprende su música invita a disfrutar del momento, pues lo mismo en 2020 estamos todos muertos. El momento es ahora, y es perfecto. Habrá que disfrutarlo, pues.

 

Jota78

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4 comentarios

  1. Me encantaron como teloneros de U2. El otro día comentaba con un amigo que los conciertos de U2 son en realidad unos festivales cojonudos, ya que he visto de artistas invitados suyos a Franz, a Keane, Kaiser Chiefs, Stereophonics, Placebo… y RAMONES! Ya quisieran muchos festivales montarse un cartel mezclando estos grupso y, siempre claro, cerrando con U2.

    Te animo a que escribas todo lo malo que tienes que escribir sobre Rock in Río. Yo me quedé con ganas de ver a Police, pero al final fui fuerte y pasé de darles mi dinero a estos pollos. Amigos que han ido me han contado que aquello no es para gente como nosotros, jeje. Eso sí, todos han coincidido en que el sonido era espectacular (qué menos!)

    Yo a FF les pondría ya casi en el mismo nivel que los Clash. Si se separan ahora, les igualan fijo. Pero espero que sigan muchos años. Me apetece verles de nuevo a mi también.

    10 julio, 2008 en 9:32 am

  2. grauereta

    Aun no los he visto en directo, xo esta vez no m va a pasar como en el RinR, esta vez tengo ya la entrada xa el concierto d BCN del 24 d noviembre y estare alli para vez a mis queridos Franz. No fui xq no me daba la gana pagar semejante dineral x ver otros grupos/solistas q no fueran Kapranos y compañia. Vi en concierto d Madrid en la tele, y si me ponen la piel d gallina igual como la tuve ese dia delante d mi televisor, dare x bien aprovechadas mis varias horas d viaje hasta la ciudad, el dinero d mi entrada y tod lo demas x una 1hora y 1/2 d concierto…. Creo q estos chicos valen la pena, y sin duda comprare el nuevo disco como hice con los otros 2!!!

    18 septiembre, 2008 en 1:09 am

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