Un diario de conciertos

Santiago Auserón & Original Jazz Orquesta (Teatro Circo, Albacete, 19/06/08)

No fui fan de Radio Futura, aunque hubiera sido muy obtuso por mi parte no reconocerles su calidad musical. Igualmente, admiro su resistencia a volver a poner en marcha su franquicia por motivos puramente empresariales, como han hecho tantos grupos en el último lustro. Tampoco escuché con atención a Juan Perro (sobre todo por mis prejuicios hacia los arreglos cubanos), si bien el unánime prestigio crítico de Santiago Auserón en cualquiera de sus encarnaciones me convenció de que me estaba perdiendo algo bueno.

Hace tres años los hermanos Auserón (Santiago y Luis) se reunieron para adaptar al castellano estándares del rock, el blues y el soul. Curiosamente, primero arrancó la gira y meses después llegó el disco, invirtiendo el proceso habitual y mostrando un simpático desprecio por los obsoletos mecanismos de promoción de la industria del disco. En julio de 2006 asistí a un concierto de Las Malas Lenguas (nunca quedó claro si era el nombre del grupo, del disco o de la gira) en el encantador Patio del Conde Duque, donde hasta un disco de pedos de Juan Luis Guerra sonaría como los Beach Boys en su apogeo. Era el marco perfecto para ese show. El repertorio se componía en gran medida de los temas anglosajones adaptados al castellano, aunque el último tramo del concierto hacía algunas concesiones a los seguidores de largo recorrido de los hermanos, despachando versiones de Radio Futura con estupendos arreglos souleros y blueseros (mi ordenador muestra sus reparos hacia la ortodoxia de estos adjetivos subrayándolos en rojo, pero a mí me gustan y se van a quedar como están. Total, también subraya a los Beach Boys, la estúpida máquina).

Creedence Clearwater Revival, según Las Malas Lenguas:

Lo que más me sorprendió descubrir aquel día fue el gran carisma escénico y la portentosa voz de Santiago, dos cosas que las grabaciones no mostraban. Su hermano Luis recibía su cuota de atención por su magro esqueleto y su pelo teñido de rojo infierno, pero la elegancia de Santiago no tenía rival. Todas las miradas se centraban en él. No salí del Conde Duque pensando en comprarme la discografía completa de Radio Futura / Juan Perro / Las Malas Lenguas, pero sí en aprovechar cualquier oportunidad que se me presentara de volver a ver a Santiago Auserón en directo.

La ocasión fue anoche, en el Teatro Circo de Albacete. Este auditorio es la constatación de que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Su reconstrucción en el siglo XXI se ha llevado a cabo con escrupulosa fidelidad a la estructura original del teatro, inaugurado un siglo antes. Parece que nadie se tomó la molestia de consultar una hemeroteca y hacer notar que la forma de bóveda del techo fue lo que causó tantos problemas de acústica en el primer Teatro Circo. De paso, podrían haber reubicado las butacas sitas detrás de las numerosas columnas, con una visibilidad entre penosa y nula. Supongo que no fue ahí donde sentaron a la Reina Sofía cuando vino a inaugurarlo y a descubrir una placa. Como no hay muchos más teatros en Albacete (está el Teatro de la Paz… pero no me hagáis hablar), es aquí donde se celebran casi todos los eventos culturales de aforo medio. Su situación céntrica también juega a su favor.

Ya me he quedado a gusto, volvamos con Auserón. Parece que el hombre es un culo inquieto, y ahora ha decidido probar cómo le sientan los arreglos de jazz a los temas de Radio Futura y Juan Perro. Pero no el jazz de contrabajo y piano desafinado de algunos garitos llenos de humo de Madrid, sino el jazz a lo grande, el de big band. En esta empresa le ayuda la Original Jazz Orquesta de Barcelona, que son algo así como cinco saxofonistas, cinco trombones, tres percusionistas y un largo etcétera… a los que hay que añadir un par de coristas, lo que deja el cómputo definitivo en alrededor de veinticinco músicos sobre el escenario. No sé cómo hacen para que sus conciertos no sean deficitarios, aunque quizá la respuesta pase por sueldos miserables y habitaciones compartidas en hoteles de baja categoría. La dura vida del músico de jazz, vaya.

No parece que haya muchos virtuosos entre las filas de la Original Jazz Orquesta (todos son bastante jóvenes, por otra parte), pero juntos hacen más ruido que un elefante en una cacharrería; y quiero aclarar que a mí siempre me ha parecido una imagen gloriosa. Su jazz-apisonadora se muestra sin tapujos desde el instrumental de diez minutos que abre el concierto, y cuyo aplauso, por cierto, roba Auserón con su tardía entrada triunfal.

Tengo que volver otra vez sobre el magnetismo de este músico. Es probable que se encuentre como en casa sobre las tablas de un escenario, porque su fuerte es precisamente ése, la teatralidad. No se explica de otra forma que, mientras dos docenas de músicos lo dan todo con sus instrumentos, tu atención se dirija al hombrecillo de traje chaqueta y sombrero modelo “cuñado de Popeye”, que se marca un bailecillo absurdo en un extremo del escenario. El instrumento de Santiago Auserón no es su voz, sino él mismo.

En líneas generales, los nuevos arreglos le sientan mejor a las canciones de Juan Perro que a las de Radio Futura. Es verdad que los temas buenos aguantan cualquier transformación, pero a veces la clásica producción pop-rock es la mejor de las opciones posibles. Eso no significa que El tonto Simón, Semilla negra o Paseo con la negra flor se desvirtúen interpretadas por esta banda, pero no crecen tanto como cabría esperar con respecto a sus versiones originales. Las de Juan Perro, en cambio, ya nacieron peleonas y se defienden mejor en cualquier terreno, incluido el jazz. La charla del pescado es el mejor ejemplo.

A juzgar por lo visto ayer, los espectáculos de Santiago Auserón & Original Jazz Orquesta son un goce sonoro de casi dos horas que pasan volando. No todas las canciones salen redondas, y algunas están ciertamente sobreproducidas (es difícil llevar veinticinco músicos y atreverse a no utilizarlos a todos de forma constante), pero el balance es positivo. Aunque mis gustos van más por la forma y el fondo de Las Malas Lenguas, esta nueva aventura de Santiago Auserón me reafirma en prestar atención a todo lo que este hombre haga. ¿Qué tal Veneno en la piel en clave de heavy-metal?

Jota78

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3 comentarios

  1. ijota70

    Bueno, nunca es tarde para descubrir grandes músicos, no crees?? ;-))

    Un saludo!

    25 junio, 2008 en 10:23 pm

  2. notas

    Grande Santiago pero en este caso no me gusta tanto, prefiero su banda normal. Saludos.

    7 mayo, 2009 en 9:51 am

  3. Pingback: Juan Perro (Escenario Puerta del Ángel, Madrid, 10/07/09) « Si la tocas otra vez…

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