Un diario de conciertos

Bruce Springsteen & The E Street Band (Emirates Stadium, Londres, 30 y 31/05/08)

Viernes 30 de mayo

 

El Big Ben, el río Támesis, Picadilly Circus, Camden Town… Vale, todo eso está muy bien, pero lo que más me apetece ver en Londres este fin de semana es el nuevo estadio del Arsenal. Y no porque el fútbol me importe algo (no es el caso), sino porque me aguardan varias horas de felicidad pura dentro de esa mole de hormigón, y me hago pis encima sólo de pensar en abrir ese regalo.

 

El Emirates Stadium, nombre oficial del sitio, es quizá el estadio más bonito que he visto. Su diseño es sencillo y estilizado, con las gradas cubiertas para evitar la más que posible lluvia londinense. Un escáner reconoce la autenticidad de tu entrada para permitirte pasar por el torno, por lo que no hace falta que ningún portero desganado te rompa la entrada por donde le parezca, dejándola como si la hubiera masticado un perro rabioso. Una vez dentro, cabe maravillarse de la capacidad organizativa británica: puedes pedirte una cerveza, mear, entrar y salir del césped sin problemas… Los españoles allí presentes lo contemplamos con cara de Paco Martínez-Soria, pues pensar que eso pueda ocurrir en un Nou Camp o un Vicente Calderón es seguir creyendo en la existencia de un Dios benévolo.

 

Esta vez no hemos tenido tanta suerte como en los conciertos del pasado otoño en Madrid y París, y no hemos conseguido la codiciada pulsera que da acceso al pit, la zona de la pista más cercana al escenario. Es una pequeña gran putada, porque los buenos conciertos no dependen sólo de lo que ocurra encima del escenario, sino de cómo los disfrutes tú. Ver físicamente al artista lo cambia todo, y eso resulta más difícil en un recinto para cincuenta mil personas que en los palacios de deportes de la primera mitad de la gira. Pero en fin, al mal tiempo, buena cara. Estamos hablando de Bruce Springsteen & The E Street Band, y el jamón de bellota sabe igual de bien en vajilla de porcelana o en un plato de plástico.

 

Hay otro factor que me disgusta más que la distancia a la que estamos del escenario: el concierto va a transcurrir de día. La hora prevista de inicio son las siete y media de la tarde, lo que significa que no se hará de noche hasta los bises. Aquí es donde el pragmatismo británico me toca un poco los cojones, pues el horario se ha hecho pensando en el descanso de los vecinos del barrio (éste es el primer gran concierto de rock que se celebra en este estadio), pero no ha considerado la pérdida de magia que conlleva la luz diurna para este espectáculo. No es ninguna bobada. De noche, tu atención se dirige sin remedio hacia el espectacular juego de luces (siempre con un propósito dramático concreto) que tiene lugar sobre el escenario; mientras que de día, cualquier cosa a tu alrededor te distrae, poniéndotelo difícil a la hora de “entrar” en el concierto, y no digamos ya en una canción.

 

Como las luces no pueden apagarse para que el público ruja ante la llegada de la banda, se soluciona la papeleta poniendo a todo trapo el instrumental Man on the flying trapeze (con el que se abren todos los conciertos de la gira), y asunto arreglado. Los músicos de la E Street Band van subiendo al escenario con cuentagotas, unos con discreción y otros con el cachondeo ya metido en el cuerpo. Steve Van Zandt se acerca al borde del escenario y se pone a dar palmas como un crío. Los privilegiados espectadores de las primeras filas lo jalean, pero el verdadero estruendo se produce cuando Clarence Clemons y Bruce Springsteen suben al escenario. El saxofonista va vestido como el dictador de alguna república surafricana tipo Zamunda, con un abrigo que resultaría ridículo en la vida real; pero esto es espectáculo, y la gente lo agradece con entusiasmo. Y Bruce es Bruce, y no necesita mucho más que eso para hacer dudar de su heterosexualidad a algunos de los presentes. Que empiece el show.

 

A estas alturas del tour, cualquier cosa puede pasar. Como que el concierto empiece con Tenth avenue freeze-out, con Bruce haciendo su característico pino-puente agarrado al palo del micrófono, y sin más dilación salte del escenario y se deje magrear por las primeras filas. Es escandaloso que el arranque de este show sea mejor que el clímax del de cualquier otro artista.

¡I´m gonna sit back right easy and laugh, when Scooter and the Big Man bust this city in half…!

 

Las enormes pantallas de plasma a cada lado del escenario son la única concesión del salto de pabellones a estadios de esta gira. La realización ningunea a la banda salvo en sus correspondientes solos, siempre en beneficio del líder. Bruce es consciente de que sus paseos de un lado a otro del escenario ayudan a mantener la atención y el entusiasmo de los cincuenta mil espectadores. Eso le obliga a ser menos músico y más frontman, así que toca la guitarra bastante menos de lo que lo hacía el otoño pasado. No importa, el eficiente Van Zandt y el sobresaliente Nils Lofgren se bastan y se sobran.

 

En un momento del concierto, Bruce recoge una docena de pancartas de las primeras filas con peticiones de temas, selecciona un par al azar y los toca. Esto hace que cada concierto sea especial, pues nunca sabes qué tema que nunca has oído en directo puede sonar esa noche (bueno, esa tarde en el caso del Reino Unido). Es una lotería en la que siempre se gana, en realidad. El viernes me encantó oír por primera vez la conmovedora Point blank.

 

Cuando por fin se hizo noche cerrada, los ingleses abandonaron su comedimiento habitual (eran más del perfil “bebedores de té” que tipo “hooligan”, aunque algunos había) y se dejaron llevar. Los bises encadenaron Thunder road, Born to run, Glory days, Rosalita, Dancing in the dark y American land, en un fin de fiesta sin concesiones. Para cuando las luces se encendieron, el repertorio acumulaba veintiocho canciones. Era el concierto más largo de la gira, con dos horas y cuarenta y cinco minutos de música casi ininterrumpida. Una demostración de poderío de una banda consciente de su propia mortalidad, y precisamente por eso, dispuesta a darlo todo cada noche.

 

Sábado 31 de mayo

 

A veces me preguntan cómo puedo ver dos veces seguidas el mismo concierto y seguir disfrutándolo. No entiendo qué les sorprende, aunque supongo que son la clase de gente que nunca se ha planteado releer un libro o ver una película más de una vez. Yo sí lo hago. Un concierto nunca es igual dos veces, incluso cuando el artista no se entrega y su repertorio es inamovible, como si se hubiera escrito en piedra. No es el caso de Bruce Springsteen & The E Street Band: en esta gira han interpretado ya un centenar de canciones distintas. El segundo concierto de Londres varió doce canciones con respecto al anterior, y dos de esos temas, Downbound train y I´m on fire, sonaban por primera vez en esta gira.

Como un maldito sheriff de John Ford:

 

 

En directo, no hay canciones grandes y pequeñas para esta banda. Esos temas que no acaban de colmarte en el disco, cobran una dimensión completamente distinta sobre el escenario. Que no es el caso de Growin´ up o Sandy, otras dos que no había oído nunca en directo y sonaron tan emocionantes como sus grabaciones originales. Lo que resulta enloquecedor es que hay tantas buenas canciones que quieres oír, que nunca hay sitio para todas en el repertorio, por muy largo que sea el concierto. Si sólo vieras un concierto de Bruce Springsteen en tu vida, y fuera uno de los dos conciertos de Londres, echarías de menos temas como The river o Bobby Jean. Su obra es inabarcable.

 

Esta vez nuestras entradas eran de asiento, con una visibilidad lateral que en realidad no era tan mala, pues nos situaba lo más cerca que se puede aspirar a estar del escenario en una grada de estadio. La nueva perspectiva nos permitía observar con detalle todas las idas y venidas de Bruce a lo largo del escenario y las pasarelas laterales. El hombre ha aprendido a proyectarse a través de su lenguaje corporal y a economizar energías (ya no es la dinamo humana que era en los ochenta), pero aún así resulta asombrosa la facilidad con la que alguien que te dobla la edad -si naciste, como yo, en 1978- salta y trepa por los distintos niveles del escenario como si fuera Super Mario. Vale, Mick Jagger es la bomba, pero sus conciertos no duran ciento sesenta minutos.

 

He hablado de las canciones que varían de una noche a otra; hablemos de las fijas. Badlands, The promised land o Born to run vuelven loca a la gente, pero no sólo por lo enormes que son, sino porque están siempre interpretadas con una convicción total, noche tras noche. A veces parece que U2 ya no tienen tantas ganas de tocar With or without you, ni los Stones Satisfaction; pero la E Street Band se emplea a fondo para que sus canciones suenen frescas cada vez que las tocan. Cómo lo consiguen sigue siendo un misterio. Da lo mismo lo escéptico que seas, acabarás dando palmas y desafinando con ganas durante el estribillo.

 

Luego están las canciones que cambian completamente su intención cuando se colocan en otro momento del concierto. Radio Nowhere sonó en ambos conciertos de Londres, la segunda del primer día y la quinta del segundo; y la antes citada Tenth avenue freeze-out, que abrió el primer concierto, fue la penúltima canción del segundo. Estos cambios a veces tienen una intención dramática y otras son pura improvisación, pues Bruce les grita a los músicos sobre la marcha la canción que van a tocar después. Pero de alguna manera, el puzzle siempre encaja: las transiciones entre una emocionante balada y un rock desatado parecen fluidas y naturales.

 

Tenía la duda de si Bruce, a quien los españoles hemos tenido el placer de oír chapurrear el castellano, el catalán o el euskera, se mostraría aún más locuaz que de costumbre en un país angloparlante. Con la excepción de una historia sobre el desaparecido teclista Danny Federici al principio de Growin´ up, Bruce fue escueto. Hay una sensación de urgencia en esta gira, como si quisieran hacer tanta buena música como sea posible antes de que el tiempo los atrape y los venza. La muerte de Danny y la frágil salud de Clarence Clemons (a quien ayudan a subir y bajar del escenario en un carrito de golf) dan argumentos a los agoreros para afirmar que ésta será la última gira de la E Street Band, al menos tal y como la hemos conocido. Si esto es cierto, yo también quiero sentirme transportado por esa música tantas veces como sea posible.

 

Nos vemos el 17 de julio en el Santiago Bernabeu.

 

Jota78

 

P.D.: El viernes por la mañana se ponen a la venta algunas entradas más para los cuatro conciertos españoles en www.ticktackticket.com.

Artículos relacionados:

Bruce y los demás

Bruce Springsteen & The E Street Band (París, 17/12/07)

Anuncios

8 comentarios

  1. restituta

    Me da mucha envidia que sienta tanta pasión por algo. Debo ser una de esas personas sin sangre que san tanto miedo.

    ¿Ha traido regalos?

    UN beso

    2 junio, 2008 en 8:25 pm

  2. Muy interesante todo lo que cuentas. Como de costumbre, y de veras que no lo digo por quedar bien, pensamos igual en casi todo. Yo veré a Bruce en el Bernabéu (en pista y no creo que entre en el pit delantero) y en el Camp Nou en grada (un sector bueno, aunque mejorable ciertamente) y mis miedos son exactamente a ver cómo de lejos andamos del escenario porque, maldita sea, eso determina muchas cosas. En cualquier caso, sé que con Bruce es cuestión de dejarse llevar por la música y pista.

    Estoy muy de acuerdo con todo lo que dices del repertorio, en su variabilidad, en su frescura. También estoy de acuerdo en que parece que U2 toquen con desgana With or without you… es una canción que en vivo salva el público, ya que la recibe con una pasión descontrolada, jeje.

    Los bises del primer día son absolutamente demoledores, eh. Y Downbound Train también, joder, vaya suerte poder disfrutarla en vivo. De todos modos, me conformaré con cualquier cosa que toque, aparte de porque no queda otra, porque como bien dices, con un repertorio tan amplio, hay margen más que de sobra para el éxito defnitivo.

    Contando los días ya estoy, mira tu. Y ahora que te he leído, más todavía.

    PD: voy a colar tu post en un par de foros de por ahí para que la gente lea estas dos crónicas. Sé que gustarán y generarán ansiedad!

    Saludos!

    11 junio, 2008 en 8:30 pm

  3. Jota78

    Galko, el pit de Bruce no es tan disputado como el de U2 (me consta que ya lo sabes). Teniendo en cuenta que en estadios caben unas tres mil personas (cálculo a ojo, claro), con pasarte por allí a las tres pillas la pulsera. Y luego te vas a tu casa, claro, porque la diferencia entre U2 y Bruce es que los primeros te entretienen con teloneros como Keane y Franz Ferdinand, y el segundo no te da nada. ¿Qué le costaba poner a Elliott Murphy a animar al personal?

    12 junio, 2008 en 12:23 pm

  4. Pero digo yo que en Madrid el rollo será como siempre en esta nuestra ciudad, y entrarán al pit los que vayan entrando primeros por puesto en la cola, ¿no? Yo trabajo cerca del Bernabéu y podré escaparme sobre las seis o así, pero no creo que antes… a no ser que sea en la hora de la comida… pero no sé, me parece un pifostio que repartan las pulseras antes, eso nunca ha sido así en los conciertos en estadios en España.

    13 junio, 2008 en 3:58 pm

  5. Muy probablemente me sobrará una entrada de buena grada para el 20-J en el Camp Nou. Si alguien, o tu mismo estás interesado, dímelo. Es por mi chica, que seguramente no pueda ir. Precio original, claro.

    17 junio, 2008 en 11:46 am

  6. Pingback: Bruce Springsteen & The E Street Band (Hyde Park, Londres, 28/06/09) « Si la tocas otra vez…

  7. Pingback: Bruce Springsteen & The E Street Band (Estadio José Zorrilla, Valladolid, 01/08/09) « Si la tocas otra vez…

  8. Pingback: Bruce Springsteen & The E Street Band (Madison Square Garden, Nueva York, 07 y 08/11/09) « Si la tocas otra vez…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s