Un diario de conciertos

M-Clan (Parque de San Isidro, Madrid, 11/05/08)

Ésta será una crónica corta, al menos para los estándares de esta página, pues hace dos meses ya hice un pormenorizado análisis de M-Clan en directo, a propósito de la presentación de Memorias de un espantapájaros en Joy Eslava (pincha aquí para leerlo). Sesenta días después, tengo una nueva oportunidad de ver al grupo en el que ya parece su hábitat natural, las fiestas populares (y no será la última este año, pues tienen al menos tres conciertos más en la comunidad de Madrid de aquí a noviembre).

 

El de anoche dio el pistoletazo de salida para la temporada estival de conciertos al aire libre, quizá un poco pronto, pues no se pudo prescindir todavía del abrigo para presenciarlo. Esto enfrió los ánimos del público en sentido literal; en el figurado, que los conciertos en domingo siempre tienen el sabor agridulce de la semana que termina bien, pero deja paso al lunes. Así que los espectadores se mostraban receptivos pero sin desbordar entusiasmo, curiosamente, igual que la banda.

 

M-Clan están tan seguros de sí mismos, tan convencidos de que acabarán por ganarse hasta al espectador casual que sólo pasaba por allí camino de las casetas de tómbola, que a veces se confían. Para ellos, el de ayer era un concierto en el que no tenían nada que ganar ni que perder. Se les veía muy cómodos en el escenario, incluso demasiado relajados. Daba la sensación de que Carlos Tarque estaba más interesado en hacer reír al guitarrista Ricardo Ruipérez que en comunicarse con su público, aunque afortunadamente, esta impresión fue cambiando a lo largo de la noche.

 

El repertorio fue casi idéntico al de hace dos meses en Joy Eslava, por lo que tengo que renovar mi protesta porque los dos mejores temas del último disco, Corazón de bronce y Canción de invierno, sigan sin aparecer por ningún lado. ¿Qué sentido tiene guardar esas balas en la recámara? Al menos el set-list fue más largo de lo habitual en los conciertos de fiestas populares, rozando las dos horas. Como siempre, los temas que han sonado en la radio (Llamando a la Tierra, Carolina, Maggie despierta) fueron los favoritos de los espectadores que no siguen a la banda, mientras que el resto disfrutamos más con Perdido en la ciudad o Las palabras que me dijiste; aunque ésta sonó más pobretona que hace dos meses, acusando la ausencia de una sección de metales que el buen trabajo de Prisco a la guitarra no puede paliar.

 

Poco a poco la comunicación entre público y banda empezó a fluir, espoleada por un Tarque que se iba creciendo a lo largo del concierto. El chileno (no, no es murciano de nacimiento, es de Santiago de Chile) tiene la habilidad de conducir a los espectadores por donde quiere, como cuando presentó “una canción del último disco”, y convirtió en ovación lo que en principio era un suspiro colectivo de decepción (a saber por qué, ya que el disco en cuestión es lo mejor que han grabado). Manejar tan bien a la audiencia sólo está al alcance de unos pocos, y si fuera fácil, los conciertos de Jackson Browne o Antonio Vega serían muy distintos.

 

La sangre fue regando todas las extremidades de M-Clan, y el final antes del bis fue tan explosivo como de costumbre. A la vuelta, un problema técnico hizo que la amplificación de los altavoces desapareciera durante un par de momentos, lo que jodió particularmente una de las canciones, Quédate a dormir, a la que pilló en un magnífico crescendo que incluía el estribillo de Rehab, de Amy Winehouse. Me quito el sombrero ante el grupo, que no paró de tocar en ningún momento y se tomaron con buen humor lo peor que le puede pasar a un músico en directo, quedarse sin voz. Incluso volvieron para un segundo bis de tres canciones que nadie hubiera echado de menos de haberse suprimido, pues la banda ya había cumplido con creces.

 

Al final, como siempre, escépticos y conversos se convirtieron en un único ente entregado y feliz: mover el culo del sofá el domingo por la noche nos compensó a todos. Dijo Tarque que no quería entretenernos para que pudiéramos ir a ver a Íker Jiménez y El coche fantástico, pero sabíamos que mentía. Fue más sincero cuando dijo que quería que levantáramos los brazos para “oleros esos sobacos llenos de amor”. Puro Tarque, puro rock and roll.

 

Jota78

 

P.D.: He recibido alguna queja por parte de Ana P. por no haber sido mencionada antes en este blog. Es una injusticia que trato de corregir ahora, pues su entusiasmo y su positivismo contagiosos hacen de ella la mejor compañera posible para cualquier concierto en general, y para los de M-Clan en particular. Va por ti, Ana P., y siento que la grúa se llevara tu coche.

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3 comentarios

  1. Como bien me apuntabas en Mercadeo, vemos las cosas de forma muy parecida. No sé qué coño tendrán estos tíos, pero siempre convencen a todo el mundo la primera vez que les ven en vivo. Bueno, sí sé lo que tienen, que saben tocar y que son una banda de rocanrol como ya quedan pocas.
    El concierto me gustó mucho, tuvo un nivel altísimo para una fiesta popular. Espero verles pronto por ahí. ¿Cuáles son esos tres conciertos que tienen por Madrid? Sé de uno en Tres Cantos, pero nada más… A ver si me informas.
    Saludos y ánimo con el blog, a seguir dando guerra.

    PD: si quieres usar mis fotos o mi video, tienes todo el permiso… lo digo por tu post de hace unos días, jeje.

    12 mayo, 2008 en 4:12 pm

  2. Pingback: M-Clan (Campo de fútbol El Nacedero, Boadilla del Monte, 04/07/08) « Si la tocas otra vez…

  3. Pingback: M-Clan (Campo de fútbol La Vía, Coslada, 13/06/09) « Si la tocas otra vez…

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