Un diario de conciertos

Loquillo (La Riviera, Madrid, 11/04/08)

Loquillo acaba de publicar Balmoral, su mejor disco en lo que llevamos de siglo (aunque no la obra maestra que algún que otro crítico musical dice que es); y para desazón del sector más inmovilista de sus fans, también el menos rockero. Incluso sus discos de poemas musicados de los noventa tenían más arrebatos guitarreros que éste. Intrigado por cómo esta circunstancia iba a afectar a los directos, accedí a pagar por ver al Loco una vez más, consciente de haber invertido ya más dinero en él que en todas mis novias. Bien es cierto que tampoco son muchas.

 

Los conciertos son como el sexo: no se puede ir con prisas, hay que dedicar tiempo y disfrutar con los prolegómenos. Me gusta llegar pronto, estudiar al público y dejar que crezca mi expectación en el interior de la sala. Como Loquillo es el artista que más veces he visto en concierto, podría hacer un estudio sociológico de cómo ha ido cambiando el perfil de su público en la última década. Los tupés y las chupas de cuero han quedado atrás, y el seguidor de Loquillo en 2008 es un varón heterosexual recién entrado en la treintena, sin nada que indique que prefiere el rock español por encima del flamenco o la salsa. Supongo que si añadiera un poco de sobrepeso al retrato-robot, podría poner mi foto como ejemplo. Nunca es buena señal que la media de edad de los espectadores pase del cuarto de siglo, pero no parece que Loquillo tenga ningún problema para seguir convocando a la gente, pues la sala rozaba el lleno como diez años atrás.

 

El concierto del viernes presentaba dos problemas imposibles de evitar: era el primero de la gira y el disco se había publicado tres días antes. Dijo Loquillo: “Es corriente que las bandas que empiezan una gira se fogueen en provincias antes de venir a la capital. Nosotros… no”. Pues ¿gracias? En cualquier caso, el público aplaudió la boutade, disfrutando de la arrogancia intrínseca al personaje. En cuanto a la evidencia de que la mayor parte de las personas allí reunidas no habían escuchado aún el disco, a Loquillo le dio igual. Durante los primeros tres cuartos de hora de concierto, se despachó a gusto con Balmoral, intercalando algún que otro tema de los dos últimos discos con Trogloditas, pero en cualquier caso obcecándose con el repertorio del siglo XXI. No soy la clase de seguidor que sólo quiere oír La mataré o Quiero un camión una y otra vez, pero el mediocre sonido de la sala tampoco ayudaba a disfrutar de los matices de las nuevas canciones (hay que ser justos y decir que al fondo se oía fenomenal; la pena es que las putas palmeras artificiales que elevan la clase del local impidan ver el escenario).

Cruzando el paraíso, con el legendario Johnny Hallyday:

 

Por fin sonó Rock suave, la gente despertó de su letargo, y yo me las di de listo deduciendo que el repertorio se reduciría a Balmoral + los hits de siempre. Las recuperaciones inesperadas de Besos robados, Ya no hay héroes y Hombres me obligaron a comerme mis palabras. De hecho, fueron éstos los temas que más disfruté, a pesar de que su interpretación estuviera lejos de ser perfecta.

 

La despedida llegó pronto, a la hora y cuarto, aunque los bises sumarían casi otra hora de concierto. En el primero, Loquillo reapareció con su esmoquin blanco, el que él cree que le hace parecer un crooner elegante cuando en realidad es un disfraz de camarero de los de toda la vida; o a lo mejor él también lo ve así, porque apropiadamente atacó el tema homónimo de su último disco, la evocación de la desaparecida coctelería Balmoral en la que bien pudiera haber trabajado con esa chaqueta. En el segundo bis prescindió de chaquetas y volvió con la camisa negra remangada. Esta naturalidad inusual se trasladó también a su lenguaje corporal, evitando ya posturas ensayadas y dejándose llevar. Imagino que se sentía mucho más seguro en terreno conocido, encadenando los incombustibles éxitos de Sabino Méndez que hacen enloquecer al personal: Todo el mundo ama a Isabel, El rompeolas, El ritmo del garaje, Rock and roll star y una desmesurada Cadillac solitario de diez minutos de duración. ¿Por qué unas canciones aguantan el paso del tiempo y otras no? No encuentro explicación, y seguramente Loquillo tampoco, pero lo que sí sabe es que con ese rédito que tiene ahí, no hay concierto que no remonte.

 

Al parecer, el año próximo habrá una gira de teatros con las canciones de Balmoral y los poemas musicados: asistiré, porque me parece el formato adecuado para ese repertorio. Intentar meter con calzador Memoria de jóvenes airados o Sol en un concierto de rock rompe el concepto y no le hace justicia al disco. En cualquier caso, si queda alguien en este mundo que aún no haya visto al Loco en vivo, que no lo dude. En el colmo del egocentrismo, voy a citarme a mí mismo: “El carisma sigue ahí, quizá no intacto ni a pleno rendimiento, pero todavía en pie” (Leyendas en concierto. Pincha aquí para leerlo).

 

Jota78

 

P.D.: En La Riviera una cerveza cuesta cinco euros y medio, y dejar el abrigo en el ropero, dos. Invito a todo el mundo a mear en las paredes cada vez que asistan a esta sala. Eso sí, que no te pillen los del pinganillo, que te crujen.

¡Rock suave! ¡Rock suave! ¡Rock suaveee!:

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7 comentarios

  1. cris

    Viva el Loco!

    17 abril, 2008 en 11:05 am

  2. Si ya lo sabía yo, tenía que haber ido, pero no me motivé lo suficiente (cosa rara, por otro lado). Espero poder verle este veranito en alguna otra gala veraniega.
    Saludos.

    PD: A ver cuando te dejas caer por Mercadeo…

    17 abril, 2008 en 4:39 pm

  3. Hola, te invito a que veas la entrevista que Mara Torres le ha hecho a Loquillo en La 2 Noticias, en nuestra página tienes el vídeo. Y si te apetece comentar, opinar al respecto, puedes utilizar allí tb los comentarios.

    Vídeo de la entrevista a Loquillo (Balmoral) en La 2 Noticias

    Saludos,

    Mara Torres Página no oficial (Labana blog)

    20 abril, 2008 en 3:40 pm

  4. Entrevista en la 2 Noticias al cantante Loquillo
    Si quieres pasar a verlo 😉

    26 abril, 2008 en 12:02 am

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  6. Pingback: Hugh Cornwell + Loquillo (Sala El Sol, Madrid, 12/01/09) « Si la tocas otra vez…

  7. Pingback: Loquillo (Parque de Aluche, Madrid, 29/05/10) « Si la tocas otra vez…

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