Un diario de conciertos

Los Ronaldos en concierto: La bola extra

Después de ver en semanas consecutivas No es país para viejos y Pozos de ambición, pensé: “¡Ojalá ir al cine fuera siempre así!”. Con la música ocurre lo mismo. Cuando asistes a conciertos de M-Clan y Los Ronaldos con veinticuatro horas de diferencia, el listón se pone muy alto para todos los que vengan detrás. Anoche era la presentación del disco Los Ronaldos en concierto: La bola extra, a la par que despedida temporal del cuarteto, que vuelve a hibernar por unos años hasta que el hambre de hacer música juntos vuelva a despertarlos. El CD/DVD en directo recién publicado es perfecto para cerrar las bocas de aquellos que creen que Los Ronaldos son un residuo de los ochenta cuyo legado musical no supera los de Modestia Aparte o Un pingüino en mi ascensor. Bendita ignorancia…

  

No es que yo no fuera igual de ignorante en otro tiempo. La primera de las seis veces que he visto a Los Ronaldos en vivo fue en enero de 1997. Tan poco sabía del grupo a mis dieciocho años, que no me avergonzó pedir a gritos “¡Hace calor!” cuando Andrés Calamaro subió al escenario de El Sol para cantar con ellos, sin reparar en que: 1) El título de la canción es Mucho mejor. 2) No es de Los Ronaldos sino de Los Rodríguez. 3) No es de Andrés Calamaro sino de Ariel Rot. O quizá sí lo supe y no me importó, porque a esa edad todavía se conserva ese concepto tan hooligan de que los conciertos son para emborracharse, “y el resultado nos da igual”. 

Lo que desde luego no sabía es que aquella banda estaba herida: por la rutina de girar diez años sin parar, por el declive de las ventas de sus discos y por la marcha de su baterista (y co-autor de muchas canciones) Ricardo Moreno, sustituido por aquel entonces por Daniel Parra. Ni tampoco que Los Ronaldos al completo tardarían ocho años en volver a subirse juntos a un escenario.

En 2004 se celebró el 25º aniversario de la sala El Sol, y durante un mes entero se realizaron conciertos gratuitos con las bandas más significativas que habían pasado por allí en aquel cuarto de siglo. Con diferencia, las invitaciones más codiciadas eran las que daban acceso al show de Los Ronaldos. Mucha gente quería asistir porque nadie había hablado de una gira de reunión, sólo aquel recital apenas anunciado. El caso es que el 18 de noviembre subieron al escenario los cuatro Ronaldos originales: el cantante y guitarrista Coque Malla, el guitarrista Luis Martín, el bajista Luis García y el baterista Ricardo Moreno. Había poco del descaro y la arrogancia con los que habían cimentado la leyenda de sus directos, pues los nervios comprensibles atenazaban sus estómagos. Casi sin saludar, atacaron El gurú y se desató el delirio. La gente estaba feliz de tenerlos allí y supo demostrárselo. 

Más tarde se unieron a ellos el trío de saxos comandados por Miguel Malla, el hermano de Coque, y aquello sonó como si nunca hubieran dejado de girar. El repertorio fue escueto, apenas una hora y media, aunque nadie se quejó. El cantante estuvo menos locuaz que de costumbre, pero estaba todo dicho: músicos y espectadores estaban emocionados, una emoción feliz. 

Después de lo vivido aquella noche, la gira de reunión se hizo inevitable. El único concierto al que pude asistir en 2005 fue el del Mediatic Festival (Alicante), que duró una hora y fue también el único de todo el tour que tuvo a Daniel Parra de nuevo a la batería. No fue memorable, aunque tampoco ayudó el tocar a las dos y media de la mañana, después de Rosendo, Despistaos y Luz Casal. 

En junio de 2007 presentaron en Madrid su EP Cuatro canciones con dos llenos consecutivos en la sala Joy Eslava. Asistí al primero, casualmente en el que se grabaría su último disco en directo. Lo que ocurre es que entonces no habían acordado publicarlo, sólo lo grabaron por si acaso y más adelante se lo vendieron a DRO. Esto, que parece una tontería, tuvo un efecto muy beneficioso sobre el disco: la banda salió a darlo todo, pero sin los nervios propios de una grabación en directo, porque entonces aún no era tal. 

Cualquier cosa que diga será redundante, porque las imágenes del concierto hablan por sí mismas; pero para aquellos que no vayan a comprarse el disco, ahí va un resumen. El primer acierto es que éstos son unos Ronaldos en estado puro, cosa que no consiguieron en su anterior directo, Quiero que estemos cerca (1996), que contenía teclados, saxos, coros y algunas versiones más reposadas de su cancionero. La bola extra, en cambio, es puro rock de guitarras stonianas desde el minuto uno. Incluso rozan el punk en el tríptico final previo al bis, con interpretaciones aceleradas de Ana y Choni, Quiero más y Sí, sí. He asistido a la grabación de varios discos y DVDs en directo, y puedo afirmar que La bola extra es el que más se acerca a la energía real de lo vivido aquella noche. 

Sólo nueve meses después, Los Ronaldos volvieron a Joy Eslava (12/03/08). Cabía esperar un concierto idéntico al anterior, pero un tercio del repertorio era distinto, formado por canciones poco conocidas o nunca interpretadas en directo: así, pudimos escuchar Busco un lugar soleado, Lagarto o Ya no me engañas intercaladas entre los éxitos de siempre. No se me ocurren muchas más bandas que ensayen media docena larga de canciones para tocarlas en dos únicos conciertos, antes de retirarse; y además las hagan sonar como si fueran fijas en su set-list. 

Por lo demás, un espectáculo sobresaliente como de costumbre, y tan emocionante como el de su vuelta a los escenarios, tres años antes. Nadie quería dejarlos marchar y ellos regalaron un par de bises (pude echar un vistazo a la hoja del repertorio y no estaban previstos). Todos nos fuimos con un sabor agridulce, pero con el consuelo de saber que algo tan bueno no puede quedarse cogiendo polvo en el cajón por mucho tiempo. Esperaremos lo que haga falta.

Jota78

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5 comentarios

  1. A este concierto me quedé con ganas de ir, pero me conformo con leer esta crónica y con el recuerdo de la noche anterior con M-Clan…
    Saludos!

    13 marzo, 2008 en 9:30 pm

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