Un diario de conciertos

Tick Tack Ticket: ¡Enséñame la pasta!

Acabo de recibir mi factura telefónica y, sorpresa, es 10 euros más elevada que mi media mensual (bueno, en realidad casi 14, pero el resto sólo es atribuible a mi propia estupidez: intenté bajarme un politono de Muchachada Nui sin reparar en que mi jurásico modelo de móvil no está capacitado para reproducir melodías reales). La explicación es que el 4 de diciembre, entre las 10:00 a.m. y las 11:37 a.m., llamé diecisiete veces a una línea telefónica 902. No, no soy un pervertido. Me explicaré. 

Desde la llegada de internet, las entradas de conciertos, obras de teatro y otros espectáculos se venden casi exclusivamente a través de la red: Entradas.com, Serviticket.es, Elcorteinglés.com, etc. Bancos o empresas que fueron lo suficientemente avispados como para prever el negocio que había en las comisiones de dichas ventas. Sin embargo, la porción más grande del pastel se la acabó llevando TickTackTicket.com, filial española de la multinacional Ticketmaster e inicialmente ligada a BBVA. El efecto positivo de la venta de entradas por internet fue la democratización de su reparto: de repente, un murciano o un gaditano podían aspirar a pillar una entrada de U2 o Rolling Stones en el Vicente Calderón, algo impensable en otras épocas. 

Desgraciadamente, también había un lado malo. Para empezar, las entradas dejaron de imprimirse en color y en papel de calidad, convirtiéndose en una simple fotocopia en blanco y negro; algo muy triste para los coleccionistas que las consideramos un recuerdo tan valioso como una foto. Pero lo peor estaba por llegar: la comisión de ventas, inicialmente marcada en un diez por ciento del precio de la entrada, empezó a variar a conveniencia de la empresa. Y actualmente oscila entre 1 y 10 euros por dar exactamente el mismo servicio en ambos casos. Ejemplos prácticos: ver a Pereza el 1 de diciembre en el Telefónica Arena costaba 18 euros; ver a Bruce Springsteen & The E Street Band en el Palacio de deportes, seis días antes, 67 euros. Éstos son los precios marcados por los promotores, a los que hay que sumar los gastos de distribución de Tick Tack Ticket: 1,80 y 9 euros, respectivamente. Repito: POR EL MISMO SERVICIO. (Más demencial todavía es cobrar distintas comisiones por el mismo concierto: en 2005, mis entradas de U2 en Barcelona y Madrid tenían unos gastos de gestión de 4,25 y 9,5 euros, respectivamente).

Desde Atención al cliente de Tick Tack Ticket han justificado siempre este abuso alegando que los macroconciertos conllevan una demanda excepcional que les obliga a reforzar su servicio y por tanto, encarecer sus comisiones. Bueno, suena razonable. Al menos para aquellos que no hayan intentado nunca comprar entradas para uno de esos conciertos, y hayan perdido infructuosamente toda la mañana en el colapso informático. 

Las entradas de Bruce Springsteen en el resto de ciudades europeas se agotan habitualmente en cuestión de minutos. En España tardan varias horas. Decenas de miles de personas dedican su tiempo (valioso o no) a reiniciar la página de Tick Tack Ticket sin ningún resultado; o peor, con resultado desastroso, porque cuando te deja entrar y rellenar todo el formulario, normalmente te devuelve al comienzo del proceso, y vuelta a empezar. Y si por casualidad consigues las entradas (rara vez las deseadas, sino las asignadas por defecto por el programa), te sientes como si hubieras escalado el Everest, cuando en realidad has sudado sangre para que te dejen gastarte 22000 pelas en los asientos más lejanos al escenario del Santiago Bernabeu. 

Como soy un ignorante, no sé por qué la comisión de dichas entradas asciende a 9 euros y las de Ariel Rot o Jaime Urrutia no, si al fin y al cabo, el trabajo es el mismo. Y encima lo hago yo. 

Pero no desespere. Hay opciones para evitar el colapso informático: también está el colapso telefónico. Tick Tack Ticket tiene una línea 902 en la que usted podrá hablar con una persona o una máquina que recogerá su pedido en menos de lo que tarda un gallo en cantar una ópera. Problema: que la línea en cuestión no es gratuita. Y que las opciones no son que le contesten o no: puede ocurrir que le cojan la llamada y le dejen en espera alrededor de un minuto antes de colgarle. Y como usted aún alberga la esperanza de conseguir sus deseadas entradas, no tendrá la perspicacia de colgar primero. 

Más ejemplos prácticos: el 4 de diciembre compré mis entradas de Bruce Springsteen a las 11:37 a.m., en una llamada de cinco minutos y cuarenta y tres segundos (la máquina que me atendió no era muy espabilada) que me costó 2,6 euros. A esto hay que añadir los 7,5 euros de las dieciséis llamadas previas en las que me dejaron en espera, con la promesa de atenderme enseguida. Total, más de 10 euros a sumar a los 9 que Tick Tack Ticket ya me cobraba por entrada. Lo que unido a la avaricia de los promotores, hace que ver a Bruce Springsteen & The E Street Band en Barcelona el 20 de julio me vaya a costar la friolera de 142 euros. De locos. 

La excusa actual de Tick Tack Ticket es que estas situaciones son tan excepcionales que no les compensa mejorar su sistema por algo que ocurre “una vez cada tres años”. Volviendo al ejemplo de Bruce, desde 2005 ha tocado catorce veces en España. El caos se ha repetido siempre. Me aterra pensar lo que pasará la próxima vez que U2 salga de gira. 

Pearl Jam intentó luchar contra estas prácticas abusivas, asegurando que las sangrantes comisiones de Ticketmaster encarecían demasiado el precio de sus entradas, pero al final los hicieron callar. Como tantas otras veces desde que se expandió internet, hemos creado un monstruo y éste ha acabado por dominarnos. Sólo queda el derecho a la pataleta, hasta que éste también nos lo quiten: ¡¡QUE TE FOLLEN, TICK TACK TICKET!!

Jota78

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4 comentarios

  1. Arancha

    Sí, el derecho a pataleta es lo único que queda, pues ni se dignan a contestar los emails de queja……… Grrrrrr……..

    14 enero, 2008 en 11:27 am

  2. Dioss tio, no puedo estar más de acuerdo contigo… menudos sinvergüenzas. Aunque ahora desde Murcia me pueda comprar entradas para Pearl Jam me revienta que sean fotocopias cutres a las que guardas algún aprecio casi por obligación (jajaj mira si me sentía identificado…) Muchas gracias por la información, a ver si se va enterando todo el mundo

    10 abril, 2008 en 1:12 am

  3. Pingback: El día de la marmota: Comprar entradas por internet « Si la tocas otra vez…

  4. david y consuelo

    totalmente de acuerdo contigo, eres un crack!!

    12 enero, 2009 en 12:19 am

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