Vi en directo a Antonio Vega en dos ocasiones, la primera en las fiestas del 2 de mayo de 2001 (cuando todavía las había y Malasaña no era un barrio tan castigado por el Ayuntamiento) y la siguiente en una de sus habituales comparecencias en la sala Clamores, en 2006. Ahora que ya no está, no vamos a reescribir la historia y fingir que Antonio en directo era la bomba: durante su última década de vida, presentaba a menudo una estampa lamentable, y los momentos de vergüenza ajena no eran ajenos a sus conciertos. A todos nos asombró que sobreviviera a varios de sus contemporáneos igual de dados a pasear por el lado salvaje, como Enrique Urquijo o Pepe Risi.
Pero luego estaban las canciones: Desordenada habitación, Lucha de gigantes, Una décima de segundo, Se dejaba llevar por ti… y la sempiterna Chica de ayer, no por trillada menos poderosa. Por esos poemas musicados se le perdonó todo a Antonio Vega durante años. Merecidamente.
Descanse en paz.
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No voy a decir que la música de Antonio Vega haya llegado a interesarme, pero lo que si esta claro es que muere joven, pero como bien dices, demasiado tiempo pasado en ese lado salvaje, y esos excesos suelen pagarse caros.
Un saludo.